Cerré los ojos al salir del local, era de mañana y el sol pegaba de frente. Afuera, junto a los trasnochados y borrachos, un tipo gordo con sotaque (acento) del interior del Brasil preguntaba insistentemente si yo era argentino… ¡pinche gordo!, que putas voy a ser argentino, pensé. Esperábamos al otro compañero de parranda. Recuerdo bien a una joven que nos miraba con desgano desde un balcón, la infaltable plática idiota de ebriedad, y en algún momento -sin saber a ciencia cierta de donde surgió-, una vieja con un gato ensangrentado colgando de su mano… creo que sólo hasta ese momento reparé en lo que había sucedido por la noche.

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Fue un amanecer distinto, diferente a las borracheras morelianas, allá casi siempre se amanece en la cantina de doña “Herme”, en el “Bunburys”, o hecho bolita en el sillón del algún conocido, pero en Rio la peda casi siempre te alcanza despuntando el alba. Supe que era diferente porque al salir ya sentía el pinche calor, ese que se pega a la piel y comienza a sentirse desde las 6 de la mañana, después, porque allá al menos sé en donde estoy, aquí no tenía ni jodida idea. Estaba cerca de Praça da Bandeira, fui al mítico Vila Mimosa, el prostíbulo más famoso de Rio de Janeiro, y quizá de Brasil.

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Vila Mimosa nació allá por 1996, cuando la alcaldía de Rio de Janeiro quiso llevar el área de prostitución hacia las afueras de la ciudad, pero los contratiempos y la desorganización terminaron llevando a las meninas a las inmediaciones de Praça da Bandeira, y desde entonces el lugar se ha convertido en un floreciente negocio que atrae a cerca de 5 mil clientes por día, sobre todo porque se ubica a tan sólo dos kilómetros del emblemático estadio del Maracaná. Fútbol, pisto y mujeres, la fantasía brasileña para los extranjeros, un Disneylandia decadente.

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No hay que ser moralistas, todas las ciudades tienen sus zonas de tolerancia y los habitantes saben bien en donde están y cómo llegar a ellas. Casi cualquier mexicano sabe qué es lo que hay en el barrio de la Merced en el DF (aunque sólo sea imaginado), y creo que ningún moreliano es tan inocente para no saber qué hay en la calle que va desde el Carmen hasta la central vieja, y aunque se hagan güeyes, bien que ubican a los teibols del libramiento.

[…] en Vila Mimosa usted va a encontrar de todo, y cuando digo de todo, es todo.  

En todos lados existen espacios así, no se pueden negar y mucho menos esconder, aunque la verdad es que Vila Mimosa es el epítome de los tugurios. Como lo he dicho en otros escritos, en Brasil el sexo se escribe con mayúscula.

 

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Llegué a una hora indeterminada, la noche había comenzado mucho antes y yo simplemente seguí a la gente, de manera que así fue como llegué a Vila Mimosa, entre taxis, alcohol y otras cosas.

De entrada me pareció extraño que desde afuera luciera entre teibol y tienda, pero lo cierto es que era muy diferente a todo lo que había visto hasta entonces. El local principal tiene forma de «U», así que literalmente se hace un recorrido dentro de él, y no sé, en lugar de pensar en un sitio de prostitución, la forma física del lugar me remitió más a un mercado de México. Así que mi estimado lector@, seguro que usted ya podrá imaginar los pasillos y los característicos locales con su cortina de fierro.

Según mi muy crítico ojo de científico social, acompañado de la observación participante (que mamada), me pareció que cada espacio debía de tener unos 3 metros a cada lado, que era imprescindible que cada local contará con un refrigerador abastecido con cerveza skol, antartica, redbulls, y agua, que tenían un tubo para bailar en medio del salón, y que además los lugares poseían una banquita pa’ “disfrutar” del espectáculo.

Si para usted no es suficiente el recuerdo de haber estado ahí, al interior también encontrará vendedores de camisetas, gorras y cosas con la leyenda Brasil.

Así es, en Vila Mimosa usted va a encontrar de todo, y cuando digo de todo, es todo. Mujeres desde los 18 hasta los 70 años; altas y bajitas; morenas, negras y güeras; flacas, caderonas y gordas. Y si le gusta alguna o varias de las características enunciadas, mezcle y encuentre a la de su gusto.

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Curiosamente, el grado de desnudez es progresivo al desarrollo del recorrido. A la entrada usted verá vestidos entallados que resaltan sus hermosas curvas, poco más adelante, lencería que apenas tapa los pezones y las bucetas, y adentrándose en la U, de plano sólo queda la piel expuesta a las luces de neón. El negocio es la variedad, así que cada localito tiene dos o tres mujeres que te manosean mientras vas pasando, que te invitan a entrar, y que te dicen garotinho o gatinho, que es algo así como papasito. Según una nota periodística que leí, en Vila Mimosa hay muchas chicas deseosas de conocer a un gringo que las saque de Brasil y las lleve a vivir al primer mundo. Puede que sea cierto, o puede que sea el simple negocio, pero en su hablar se filtra un tono de cariño, ellas son las reinas del apapache.

Y si para usted no es suficiente el recuerdo de haber estado ahí, al interior del mercado (llamémosle así), también encontrará vendedores de camisetas, gorras y cosas con la leyenda Brasil. Bueno, al menos la historia de la adquisición de una cutre playera resultará interesante al familiar que se la regale.

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Finalmente y complementando la escena del lugar, en la calle, afuera de los locales, están los chavitos que van en motocicleta por “la merca”. Uno de ellos me dijo que su comisión varía según lo que se pida, y no sé, se me hace que el morro tendría apenas unos 16 años, y aunque no se veía pasado de lanza, para el visitante debe quedar bien claro que ese territorio le pertenece a los morros de las motos.

La calle es así, llena de locales, de lugares para comprar cerveza, de mujeres semidesnudas bailando al ritmo del funky, de personas ebrias y drogadas, y también de alguno que otro table dance. Entramos a uno de ellos, ese ya era diferente, ese sí tenía forma y función de table. Fue distinto y en realidad no atañe a lo que aquí he contado, pero saben, tuve que cerrar los ojos al salir del local, era de mañana y el sol pegaba de frente…


Foto de portada: extra-globo
Fotos: Mauro Pimentel/Terra, Fabiano Rocha/Extra
Información:
http://esportes.terra.com.br/futebol/copa-2014/prostitutas-do-rio-se-preparam-para-copa-de-olho-nos-gringos,11d71ff3205b5410VgnVCM3000009af154d0RCRD.html

http://oglobo.globo.com/rio/conheca-historia-da-vila-mimosa-famosa-zona-de-prostituicao-do-rio-4847162

 

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