Definir la histeria en el contexto médico de la Francia del siglo XIX, concretamente en el del hospital de la Salpêtrière, fue una tarea difícil para el médico Jean-Martin Charcot y sus contemporáneos. El filosofo francés, Georges Didi-Huberman, explica que para los médicos franceses era una aporía convertida en síntoma, y tal síntoma era el síntoma de ser mujer:

Ustéra: lo que está completamente detrás, en el fondo, en el límite: la matriz: La palabra “histeria” aparece por primera vez en el aforismo trigésimo quinto de Hipócrates, en el que se lee: “En una mujer atacada de histeria, o que tiene un parto difícil, el estornudo que le sigue resulta favorable”. Esto significa que el estornudo coloca el útero en su lugar, en su verdadero lugar; significa que el útero tiene la capacidad de desplazarse. Significa que esta especie de “miembro” propio de la mujer es un animal.

Y sus más mínimas sacudidas (sinónimo de moverse o de agitarse, pero también de masturbarse), no resultan menos amedrentadoras que las lubricidades, sofocaciones, síncopes y “autenticas similitudes de muerte”.

Si bien, no tenían una definición cabal de histeria, por lo menos contaban con la seguridad de que los síntomas y la enfermedad en sí misma era una cuestión puramente femenina que tenía relación con la sexualidad, los humores y las pasiones de la mujeres que se manifestaban a través de bruscos espasmos corporales. En esta línea, tal vez esta serie de aprietos y temores por conceptualizar la enfermedad los hizo interesarse aún más en ella; sosteniendo la necesidad de estudiarla es que nació Iconographie photographique de la Salpêtrière.

El proyecto se inició en 1875 con la intención de lograr una publicación clínica, fue patrocinado por Charcot mientras que la redacción estuvo a cargo del medico Bourneville Desiré-Magloire, y la documentación fotográfica por Paul Régnard. El primer tomo de la Iconographie photographique de la Salpêtrière vio la luz en 1876 y 1877, a la que le siguieron dos tomos más, el último aparecido en 1880.

La Iconographie tenía la finalidad de sostener, ilustrar y probar la veracidad del discurso médico levantado en torno a la histeria. Se trataba, como señala Didi-Huberman, de una ordenación seriada de imágenes que construyeran una narrativa completa y fundamentada de los guiones de los casos y situaciones estudiadas. Charcot fue el artífice intelectual del proyecto condensado todas sus observaciones en lo que llamó el “gran ataque histérico completo y regular”, que comprendía cuatro fases, cada una con diferentes variantes, antecedidas de unos pródromos: la epileptoide, el clownismo, las actitudes pasionales, y finalmente el delirio. No obstante, el grafista Paul Richer fue el artista que con la más concisa de las descripciones aglutinó el “gran ataque histérico completo y regular” en ochenta y seis figuras. Richer explica su cuadro:

La lámina V representa un cuadro sinóptico del gran ataque histérico y de las variedades que resultan de modificaciones añadidas a los elementos que lo constituyen. Ha sido confeccionado con la mayor parte de las ilustraciones de este libro reunidas y dispuestas en un orden que permite captar de un solo vistazo los distintos periodos del gran ataque histérico de forma completa y regular, y deducir sus principales variantes.

La primera línea horizontal de figuras ofrece la reproducción esquemática del gran ataque en su desarrollo perfecto. Todos los periodos y sus diversas fases están representados en su forma clásica.

Todas las demás figuras dispuestas en columnas verticales son otras tantas variedades del tipo clásico, variedades que podríamos multiplicar fácilmente. Cada columna comprende, pues, las formas variadas de una misma fase, siendo la figura que aparece en cabeza, y que pertenece al esquema clásico, la que representa su apariencia más habitual.

 

El encargado de ponerle un rostro de carne y hueso a la gráfica de Richer fue el fotógrafo Paul Régnard. Su trabajo consistió en retratar a la histéricas en las cuatro fases y variantes del  “gran ataque histérico completo y regular”. Captó y diseccionó lo que Charcot denominó el aura histérica, que no era más que el carácter distintivo, la esencia en sí, de la misma histeria.

Esta documenta que el caso más estudiado, su musa predilecta, fue el Augustine. Esta fue admitida en el hospital el 28 de octubre de 1875 a la edad de 15 años y medio “a causa de una parálisis de la sensibilidad del brazo derecho”. Bourneville la describe de la siguiente manera:

Es rubia, de complexión grande  fuerte para su edad, y ofrece el aspecto de una muchacha en la pubertad. Es activa, inteligente, afectuosa, impresionable, pero también caprichosa, le gusta mucho llamar la atención. Es coqueta, pone mucho esmero en su aseo, en la disposición de sus cabellos, que son abundantes, a veces de una manera y a veces de otra: las cintas, sobre todo las de colores vivos, son lo que más le agrada.

 

No obstante, Bournaville se sumerge en aguas más profundas en la descripción de la mujer, la ha desmenuzado física y sexualmente de tal manera que logra hacer visible su histeria:

Es grande, bien desarrollada (cuello algo fuerte, senos voluminosos, axilas y monte de Venus cubiertos de vello), decidida de tono y de garbo, de humor mudable, ruidosa. Sin conservar nada de las maneras de niña, tiene casi el aspecto de una mujer hecha y derecha y, sin embargo, aún no le ha venido la regla. Ha sido ingresada por presentar una parálisis de la sensibilidad en el brazo derecho y ataques de histeria grave, precedidos de dolores en el lado derecho del bajo vientre.

 

Augustine fue descrita por Charcot como “un caso muy regular y muy clásico”, mientras que Richer la posicionó como la paciente de la Salpêtrière que mostró con mayor regularidad el periodo de las actitudes pasionales o poses plásticas. La delineación de Charcot y Richer prepondera a Augustine como el ejemplo estrella del concepto de histeria fuertemente ligado al tercer periodo del “gran ataque histérico completo y regular”. Las actitudes pasionales son “una representación del deseo” en tanto un estallido por un “regreso de la memoria”.

Augustine ingresó al hospital siendo apenas una adolescente a la que aún no le llegaba la primera regla. A la edad de trece años y medio fue violada por el señor “C”, su jefe, en cuya casa vivía, y además era el amante de su madre. Después del incidente desarrollo un trauma que devino en su condición de histérica, razón de su internamiento. Lo medular aquí es como se presenta la violación en tanto siniestro, el trauma vuelve a la memoria ocasionado regresiones vividas que representan un deseo puramente histérico, es decir femenino, no es fortuito que la fase más regular en Augustine haya sido la de las actitudes pasionales.

Lamina XXI. Attitudes Passionnelles.Erotisme. Paul Régnard. Fotografía de Augistine. Iconographie photographie de la Salpêtrière, Tomo II.

 

Explicación del cuadro sinóptico del gran ataque histérico. Lamina V de Études cliniques sur la grande hystérie ou hystéro-épileosie. Paul Richer.

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