Muchas veces la vida te jode por todos lados. La gente te jode a cada rato. Tu padre te jode. El computador te jode. La escuela te jode. La lluvia te jode. La moto te jode. El vecino te jode. Enterarte de cosas que no tenías porqué putas enterarte te jode. Andar de curioso te jode. Todo te jode. Lo peor es que aún con todo esto exista un viejito rockero antirevolucionario y provocador proclive al deceso infantiloide sin recordatorio que te subestime por lo que haces. Viejitos cincuentones que a estas alturas de sus vidas han llegado a creer que todo lo saben y todas las mascan. Ellos critican a quienes los critican criticando lo mismo por lo que los han criticado. Terrible enfermedad. Después vienen, o llegan a decir que son lo que no son y por lo cual uno siempre supo que eran.

La escuela te jode. La lluvia te jode. La moto te jode. El vecino te jode. Enterarte de cosas que no tenías porqué putas enterarte te jode. Andar de curioso te jode. Todo te jode.

Lo que más me molesta es que no me contesten los mensajes. Hay quienes nunca te contestan los mensajes. A mi me molesta que cuando invierto mi tiempo en alguien enviándole un mensaje por cualquiera de los medios posibles ni siquiera se dignen a decirte sí o no. Y así te joden más la vida. Por donde sea. Por eso leo. Leo mucho más de lo que leía en la secundaria. En la secundaría perdí un año escolar porque no leía. Nada leía. El Quijote siempre me ha aburrido y García Márquez siempre me dio sueño. Eso me retrasó en mi futuro. No García Márquez ni El Quijote, sino el haber perdido un año escolar. Mis padres y hermanas me jodieron hasta el cansancio. Por eso digo que la vida te jode, pero a veces son otros los que te la joden de verdad.

Pero eso no es lo peor o más aburrido que les puedo yo contar. Unos días antes de perder un año escolar incendiamos la escuela. Incendiamos el jardín trasero de la escuela. Llegaron los bomberos. Se suspendieron las clases. Todos los compañeros felices por ver una parte de nuestra escuela arder en llamas. Los maestros gritaron. Otros ni se enteraron. Nosotros mismos que incendiamos la escuela ayudamos con cubetas con agua para apagar el fuego. El Director se lamentó durante varios minutos. Ese día le jodimos la vida un poco al Director. En cambio le dimos alegría a muchos más. Esto es así, mientras alguien te jode hay otros que se ostentan de tu jodidez.

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