El cine sonoro mexicano se ve inaugurado con el tema de la prostitución. La película Santa (1931), adaptación de la popular novela de Federico Gamboa, que estaría a cargo de Antonio Moreno, actor español formado en el cine norteamericano, y de la recién nacida Compañía Nacional Productora de Películas; tuvo un antecedente en el cine silente en la obra de Luis Paredo de 1918, cuya cinta “resultaría la más fructífera y empeñosa labor de producción en la historia del cine mudo mexicano”.

Santa, Antonio Moreno, 1931, cartel cinematográfico

 

La trama cuenta la historia del tortuoso trayecto de Santa, quien al verse seducida por un militar y abandonada por éste, es alejada de su apacible y honesta vida familiar en el campo para trasladarse a la ciudad, la nueva quimera, donde se ve en la necesidad de caer en la prostitución como medio para sobrevivir, lo que la lleva al fatal desenlace de una muerte prematura. La cinta se estrenó en el cine Palacio de la Ciudad de México en marzo de 1932 y permaneció tres semanas en cartelera.

Lupita Tovar, actriz oaxaqueña iniciada en Hollywood, quien encarna a la infortunada Santa marcaría, comenta García Riera, “la instalación de la prostituta desdichada como personaje típico del melodrama cinematográfico mexicano”, siendo de los primeros personajes transgresores en ostentar un papel protagónico en esta nueva etapa del cine nacional. No obstante, a pesar de lo indecente de la trama, la película logro ser exhibida sin que haya habido intervención de la censura, escandaloso para la época.

Comentarios

comentarios