Quizá me enteré antes que todos mis contactos del “feis”, porque acá, en Rio de Janeiro, me despierto tres horas antes que en México, y según el tiempo de mi bonita tierra de tacos, cuando vi la noticia allá debían de ser las cuatro de la mañana. Lo sé porque aunque estaba algo adormilado, lo primero que hice fue abrir el facebook; nadie había posteado ni comentado nada al respecto. Para ser sincero, el despido de Carmen Aristegui no me sorprendió tanto, bueno, quizá sí lo hizo por el hecho de que MVS decidiera cesarla esta vez. No estoy seguro, pero alcanzo a entender que el problema comenzó con la adhesión “oficial” de Carmen al espacio de Wikileaks en México, aunque creo que de fondo está el asunto de las investigaciones entorno al los contratos otorgados a Grupo Higa para la construcción del tren rápido en Querétaro, el regalo de “la casa blanca” a Peña Nieto, las otras propiedades inexplicables de Videgaray, y en fin, a la distancia, todo parece que tiene que ver con una orden de censura desde lo más alto del gobierno.

A pesar de que considero que Enrique Peña Nieto es un tipo egocéntrico y con una forma sádica de goce, no considero que tenga la suficiente impostura para tomar las riendas de un país que se le mueve cada que quiere agarrarlo. Es visible, se nota en su cara descompuesta cada que se le critica o mete la pata, y aunque en estos días se le compara con Echeverría y el momento en el que se ordenó el despido de Julio Scherer y otros periodistas del diario Excelsior en 1976, yo creo que él no es la figura central de este cuento. Lo que quiero decir es que él sólo es la imagen que se muestra en público, él es quien da la cara, justo para eso lo pusieron; pero detrás de lo visible, cubierto pero actuando, está un grupo empresarial que precisa llevar a cabo sí o sí las dichosas “reformas estructurales” que tanto se pregona necesita nuestro país. Vaya, ellos harán lo que sea posible con tal de rematar lo que se pueda, y en este sentido, despedir a una polémica presentadora tan sólo representa un costo totalmente rentable, sin contar, claro, que es un franco mensaje para quienes creen que el Estado debe de ser transparente.

[…] a la distancia, todo parece que tiene que ver con una orden de censura desde lo más alto del gobierno.

La cierto es que el gobierno en turno sabe que la población mexicana los castigará con su voto en las elecciones. En 2012 ya se rechazaba al Partido de la Revolución Institucional (PRI), ahora se elegirá al Partido Acción Nacional (PAN), al Partido de la Revolución Democrática (PRD), o a los supuestos candidatos ciudadanos, como Lagrimita o el “Cuau”. La neta, la banda se equivoca cuando cree que los legisladores mexicanos son unos burros, en realidad ellos operan eficientemente la maquinaria de mercado, ¡para eso sirve la democracia representativa!.

A la par, el escenario de estos días me parece del todo chistoso, porque mientras unos protestan verdaderamente indignados frente a MVS, otros se ríen de las bromas de eldeforma.  La nota que con más atino llega al asunto es precisamente una de ese sitio, y es aquella que habla acerca de los activistas que acudirán a sus padres para cancelar Dish como forma de protesta. Es verdad, no todo el mundo escuchaba el noticiero de Aristegui, muchos ni sabían de qué trataba. Seamos sinceros, sólo un cierto grupo “ilustrado” le seguía fielmente. Lo más patético es que figuras del medio informativo comenzarán a colgarse de su figura, como el impresentable Brozo.

Aristeguiprotest

La verdad es que aquí los más amolados no son Aristegui y sus seguidores, aquí el que debería de quejarse es Ernesto Zurita y el equipo de colaboradores de Dispara Margot dispara, ¿apoco no?, cuántas veces no seguíamos escuchando sus babosadas sin darnos cuenta que ya había terminado el noticiario. Carmen Aristegui y sus reporteros conseguirán muy pronto un nuevo trabajo, lo harán mientras siga habiendo un público consumidor de su imagen, y por lo que se ve, es un montón de gente; y si no, a lo mejor la invita a postularse algún partido como MORENA, digo, al fin que ya he visto propuestas en change.org para que sea presidenta (juar juar).

La neta, la banda se equivoca cuando cree que los legisladores mexicanos son unos burros, en realidad operan eficientemente la maquinaria de mercado, ¡para eso sirve la democracia representativa!

Puede que me equivoque, pero es que uno se desconecta de lo que allá pasa -de pronto quizá es mejor así-. A lo mejor pa’ entender la propia tierra no sólo se debe tomar distancia, puede que sea mejor pensar desde y en otros horizontes.

[…]comprenden que aunque sea izquierda o derecha, el problema fundamental es la corrupción que atraviesa a todos los grupos políticos.

Acá en Brasil también he visto protestas y manifestaciones, aunque son en un tono y un sentido diferente. Para empezar, lo que llamó mi atención es que no alcanzaban a ser igual de nutridas que en México, a excepción de la realizada en Sao Paulo; lo segundo es que la población está relativamente “partida” en dos grandes bandos: los que apoyan al gobierno (de izquierda), y quienes se oponen a las políticas sociales implementadas por el mismo (las élites). Hablando con Magno Pinheiro, uno de mis roomies brasileiros, me di cuenta que a las viejas clases medias no les gusta que la brecha entre pobres y ricos se haya reducido. Es verdad, Brasil es un gran país de contrastes. En el mitín, mientras que los opositores, en su mayoría blancos y rubios, hablaban de la democracia que el pueblo necesitaba, a cincuenta metros había negros y mestizos durmiendo bajo un gran edificio.

homelessbrasilero

Según el conteo de medios y organizadores, el domingo se manifestó cerca de un millón de personas en todo Brasil; son muchas por supuesto, pero siendo un país de 200 millones, los que salieron a la calle no representaban ni el 0.5% de la población brasileña. No obstante, de la misma forma y por lo que vi, las manifestaciones progobierno tampoco fueron grandes.

Como punto central de todo esto, se debe prestar mucha atención a lo que dicen los medios de comunicación entorno al escándalo de desvío de recursos dentro del gobierno de Dilma Roussef, sobre todo a la cadena Globo, que es similar a Televisa. Acá como en México, la prensa y la televisión trabajan para los intereses privados. No es que en México los medios apoyen al gobierno, a la dictadura, como erróneamente le llaman, lo que pasa es que apoyan a un gobierno que implementa eficientemente las políticas económicas. Es decir, ese es el verdadero bando de los medios.

La conclusión es que la gente brasileña sabe que el país se ha transformado profundamente -para bien-, pero también comprenden que aunque sea izquierda o derecha, el problema fundamental sigue siendo la corrupción que atraviesa a todos los grupos políticos. Como en México, lo que no funciona es la forma que adopta “lo democrático” en una sociedad capitalista. No es que haya que replantear la manera de actuar de los partidos, lo que hay que repensar es el significante democracia y su ejercicio en una sociedad dispuesta a no permitir que haya gente arriba y abajo.

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