Como en los “sobre-ruedas”, en las redes sociales también uno se puede encontrar de todo, no hace falta que yo enumere algunos ejemplos para saber de lo que estoy hablando o a lo que me refiero, pero hay una fauna en particular que me llama la atención más que todo: los escritores y sus tremendas osadías compartidas diariamente en Facebook y Twitter. Durante varios meses me han llamado la atención una serie de particularidades que suelen compartir en sus espacios y que acá enumero por orden de “importancia” (o de imprudencia). No son todas, no son las más exactas, pero sí las más recurrentes que se suelen utilizar.

1.- Mencionar entusiasmados que participaron en una mesa de lectura. Peor tantito si suben fotos del evento en las que a lo lejos, entre un montón de sillas, se ven a lo mucho cinco o seis personas escuchando sus escritos… todas señoras.

2.- Etiquetar a todos los contactos en un post para que vean el texto que les publicaron en alguna revista. Situación tremendamente molesta y de pena ajena, sobre todo cuando los tíos, la mamá y los primos comienzan a comentar cosas como: “Ay mijo, si el talento ya lo traías en la sangre” o “Yo sabía que mi primo era un chingón”.

3.- Compartir el currículum y mencionar en éste la cantidad de “premios” y “reconocimientos” que han ganado a lo largo de su carrera. Con tal de hacerse notar y dejar bien en claro quiénes son, a estos morros ya nomás les falta poner y presumir el premio de poesía coral que se ganaron en la primaria.

4.- Compartir las “reflexiones” que obtuvieron después de una charla de café. No mamen, ¿en serio, quién se toma con seriedad las conclusiones de vida a las que han llegado?, la gente se ríe de ustedes cuando ponen algo como: “Todavía me taladran (me resuenan, me salpican) en la cabeza sus palabras cual poema que quiere ser liberado”.

5.- Señalar qué tipo de bebida alcohólica toman mientras escriben. Todos los poetas son pobres, si te dicen que tienen un Jack Daniel’s, un Kraken u otra bebida por el estilo están mintiendo, a lo mucho tienen una caguama o un Tonayán por ahí.

6.- Discutir con otros escritores sobre posturas poéticas y figuras literarias. Por favor, ya no están en la universidad, ¿a quién quieren engañar con sus tremendas reflexiones facebookeras? Nos da una hueva tremenda ver todo el rollo que se dicen a diestra y siniestra.

7.- Refutar hasta las entrañas las críticas que hace la gente a sus libros. Joder, ¿qué entonces uno se debe tragar todas sus peroratas y cuentecillos aunque sean un asco? Digo, las cosas nos gustan o no nos gustan y se tiene que aguantar vara cuando te critican. (Este punto es solamente para los que tienen libros, porque hay quienes no compilan ni un engargolado de 50 páginas y también hacen lo mismo).

8.- Felicitar “públicamente” a un amigo escritor cuando éste se gana un premio. Joder, si se les nota la envidia a leguas, no mamen… además, muchos lo hacen para sentirse parte de ese triunfo o para decir: “ese vato es mi amigo”, como si con eso ya también ustedes tuvieran su talento. Que ridículos se ven.

9.- Presumir cuántos días llevan en “encierro total” escribiendo lo que será su nueva novela. Y yo me pregunto ¿salen un ratito a orearse para compartirnos cuántos días llevan encerrados o cómo es que están en un encierro total y nos enteramos de ello, alguien lo postea por ellos mientras siguen escribiendo? Se me hace que les piden a sus jefas que les escriban eso.

10.- Resaltar cuántas páginas han avanzado de lo que será su nuevo libro. A nadie le importa eso, ¿por qué se empeñan en ello? Todos sabemos que ahora los cánones  te piden mínimo 80 páginas y máximo 120. WTF!

LO PEOR DE TODO:

-Crear una fan page en Facebook cuando todavía no los conocen ni en su casa. Todos sabemos que la primera persona que les dará like a sus páginas serán sus mamás, no se engañen, después los amigos y amigos de los amigos… los fans, ¡ejem!, los fans llegarán mucho-mucho después, o nunca.

BONUS:

-Despotricar o tirar indirectas en sus muros después de haber leído artículos como este. Todos sabemos que nos duele que nos digan las verdades y a los escritores un poco más… ni aguantan nada. Por el contrario, si eres de los que compartes este tipo artículos con una sonrisa en el rostro, será entonces porque lo habrás entendido todo.


Imagen: Internet

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