Calificación

9.2

La perversidad en el imaginario común generalmente es asociada con las prácticas sexuales que no están dentro de la norma, sin embargo el significado real de “perverso” nos habla de un aspecto mucho más profundo y nada agradable de la condición humana.

Perverso de acuerdo a la Real Academia de la lengua española, es definido como alguien o algo “sumamente malo, que causa daño intencionadamente”. En Nocturnal Animals, segundo esfuerzo como director del diseñador de moda Tom Ford, los protagonistas se adentran en un viaje perverso y lleno de violencia emocional.

La película está fragmentada en tres partes que a pesar de tener estéticas muy distintas terminan por fusionarse en un relato monstruoso pero efectivo.  Por un lado tenemos los conflictos existenciales que vive Susan Morrow, quien es atrapada en escenarios estilizados pero bastante oscuros que por momentos recuerdan a las visiones más noir de Pedro Almodóvar pero también a la asfixiante Safe de Todd Haynes.

Por otro lado está la ficción escrita por su ex marido Edward (Un histérico Jake Gyllenhall), quien desarrolla una historia de venganza  en calurosos territorios texanos, lejos de la belleza en la que Susan vive su soledad. Asimismo, se encuentran los recuerdos que despiertan en Susan mientras se adentra en la novela escrita por su ex marido.

Susan (interpretada por Amy Adams) recibe la novela Nocturnal Animals  en su momento más vulnerable; su trabajo le comienza a parecer tedioso, su actual esposo la engaña y en general su vida le parece carente de sentido.

Aunque las historias comparten temas nos hablan de aspectos distintos pero a la vez muy relacionados. Susan expresa una problemática muy común en las relaciones humanas ¿Cómo es que elegimos al ser amado? ¿Es realmente amor o algún interés más banal el que nos lleva a elegir a un compañero o compañera por el resto de nuestras vidas?

En el caso de Susan su principal razón parece ser la sensibilidad de Edward y sus dotes de escritor lo que la inspira a tener su primer boda. Al considerarse ella una artista frustrada busca una persona que le pueda ayudar a complementar esa parte de sí misma que no existe pero necesita, utilizando un criterio no muy distinto al que recurre cuando necesita de una nueva obra de arte en su galería.

Por otra parte, y esta es para mi gusto la más fascinante de la película, Nocturnal Animals nos habla sobre como el arte puede servir ciertamente para expresar el dolor pero también para infligirlo. Puede ser tanto terapia liberadora como arma punzocortante, no por nada cuando Susan recibe la obra una de las hojas literalmente corta su dedo.

El dolor que sintió Edward al ser engañado,  abandonado, su impotencia al darse cuenta de que Susan había decidido abortar al hijo que tendrían se refleja directamente en acontecimientos ficticios sádicos que tienen la firme intención de desestabilizar a Susan.

 

La ficción traslada estos sentimientos dando al mismo autor, a Susan y a la hija de Susan, alter egos que son mutilados y torturados hasta el final de la historia sin descanso. Lo interesante de esta dinámica es que si bien Susan es atormentada y a momentos entra en pánico por la violencia de la novela, al mismo tiempo es seducida nuevamente por su ex esposo, pues se ha convertido en lo que nunca pudo ser mientras estuvieron juntos.

Susan es hechizada por la ferocidad de la novela al grado de que siente inspirada a ser nuevamente la chica idealista que conoció a Edward en la Universidad. En una maravillosa escena, se remueve de su maquillaje de vampiresa imponente y regresa a la naturalidad de su esencia. Tristemente, al final se da cuenta que su ex amado estaba consciente del efecto que produciría la novela en ella y lo utiliza como una final venganza.

Este juego psicológico es diseñado con la misma estética cuidada que hizo de A Single Man una película tan destacada, lo cual no es de extrañarse dada la formación de Tom Ford pero también el hecho de que colaborara en la fotografía con Seamus McGarvey y en la música nuevamente con Abel Korzeniowski quienes ayudan a diseñar una atmósfera que sin problemas pasa de ser elegante, seductora y oscura a sucia y violenta.

A los aspectos estéticos del filme se le une un reparto impresionante que se entrega al máximo sin importar lo desagradables que puedan ser sus personajes. Michael Shannon brilla como un moribundo angel justiciero y Aaron Taylor Johnson como una fuerza psicópata destructiva.

En general la película funciona muy bien  como el segundo trabajo de Tom Ford y se agradece que en lugar de adentrarse en terreno seguro apostara por contar una historia  más complicada que su  filme anterior.

No obstante  es innegable que el material original daba para un juego de identidades y realidades mucho más atrevido pues a pesar de las distintas tramas que se cuentan la película se siente bastante lineal.

A momentos llegué a pensar que la película era una buena opción para ser tratada por algún director como David Lynch, de hecho el ahora infame intro  parecía proponer una ambientación igual de surrealista y oscura sin embargo resultó no ser así.

A final de cuentas la película cuenta con sus propios valores y se defiende muy bien. Podrá ser imperfecta pero eso no le resta fuerza, al contrario consolida la voz de Tom Ford como la de un creador que vale la pena ser tomado en cuenta como cineasta.

 

 

 

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