Se considera que el cine nace oficialmente el 28 de diciembre de 1895, año en que los hermanos Auguste Marie Louis Nicolas y Louis Jean Lumiére, presentaron los resultados de sus experimentos cinemáticos ante el público reunido en el Salón Indien du Grand Café de Paris. El cine forma parte de las numerosas invenciones que dio a luz el siglo XIX, aunque, la creación de los hermanos Lumiére no fue la única que intentó registrar imágenes en movimiento.

La fotografía que ya existía desde 1827 sería la base para que en décadas posteriores algunos inventores de diversas latitudes continuaran haciendo aportaciones al intento de congelar la realidad en una imagen y después darle movimiento. Destacan George Eastman, artesano neoyorquino, quien inventó el rollo de película en 1884; los estadounidenses, Thomas Edison y su asistente W. K. L. Dickson, quienes descrubieron el modo de hacer girar imágenes en una caja que creaba la ilusión de movimiento al que bautizaron con el nombre de Kinetoscope, entre otros.[1] En suma, el nacimiento del cine, como bien sostienen David Bordwell y Kristin Thompson, no es una invención propiamente de los hermanos Lumiére pero sí determinaron la forma específica del nuevo medio.[2]

En este sentido, la linterna mágica, por ejemplo, utilizaba una cámara oscura con un juego de lentes y soporte corredizo en el que se colocaban transparencias pintadas sobre placas de vidrio que eran proyectadas a través de una lámpara de aceite. Esta serie de imágenes, al ser expuestas una tras otra, creaban una ilusión de movimiento y tridimensionalidad. Utilizando esta misma técnica, el ingles Eadweard Muybridge, construyó el zoopraxiscopio, máquina que reconstruía el movimiento a través de secuencias fotográficas. El zoopraxiscopio fue el resultado de una serie de proyectos realizados por Muybridge en el año de 1873 con el afán de demostrar la teoría propuesta por el gobernador de California de aquel entonces, Leland Standford, criador de caballos y aficionado a la ciencia, de que en algún punto de la carrera los caballos levantaban las cuatros patas del suelo. Gracias a la máquina de Muybridge tal teoría fue demostrada y algunas de las imágenes del proyecto fueron mostradas en la prestigiada revista Scientific American en 1877.

Muybridge continuó con sus estudios del cuerpo[3] en movimiento presentando públicamente desde 1881 los avances de su prolifera obra de investigación. En un primer momento se dedicó únicamente a fotografiar caballos, después incluyó en sus tomas otros animales, así como hombres y mujeres. Mientras que para retratar el movimiento del cuerpo masculino hacía que sus modelos efectuaran alguna tarea como martillar, correr o algún ejercicio físico que tuviera relación con los deportes, actividades consideradas puramente varoniles; las mujeres, de manera contraría, eran capturadas realizando tareas que descodificaban la sensualidad encerrada en el cuerpo femenino, dando paso a la creación de fetiches sexuales que fundían (y justificaban) el análisis científico con el estímulo sensual en una sola cosa.[4]

[1] Cousins, Mark, Historia del cine, China, Blume, 2015, p. 22.

[2] Bordwell, David y Kristin Thompson, Arte cinematográfico, México, McGraw-Hill, 2003, p. 400.

[3] Cuando hable de cuerpo retomo lo propuesto por Marta Rivas y Leticia Flores quienes lo conciben como un espacio de significados, decisiones, diferencias y usos que derivan en varias explicaciones y puntos de anclaje, es decir, procesos identitarios que le confieren un lugar dentro del conjunto social en un tiempo y espacio determinado. Marta Rivas y Leticia Flores, “Los territorios del cuerpo: presentaciones editorial”, en Tramas: subjetividad y procesos sociales, no. 32, México, UAM-Xochimilco, invierno 2009, pp. 7 – 10.

[4] Yehya, Naief, Pornografía. Obsesión sexual y tecnología, México, Tusquets, 2012, p. 75.

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