Antes de que me viniera a vivir a Tijuana, solía frecuentar bares como el Frida o Salón Púrpura en la capital michoacana. Me llamaban entonces la atención los “anuncios” ilustrados coloridamente que en esos lugares se encontraban. Letreros anunciando precios de cerveza, aniversarios, bebidas de la casa, botanas y aperitivos para los briagos como yo hacían gala en algunos de estos bares. Se me hacía muy curioso que alguien en la ciudad estuviera llevando a cabo este formato tan inusual y que además lo hiciera con una técnica tan depurada y atractiva.

Fue hace un par de semanas que, a través de la red social de Instagram, me di cuenta que tras esa labor se encontraba una persona que yo conocía, el Uri Muzquiz, un morro que conocí ahí en el bar Frida gracias a otros amigos igual de briagos. Me causó gran sensación saber que fuera él quien estuviera detrás de todo ello, realizando trabajos a gran escala con una técnica de dibujo a base de pasteles. Anuncios tan atractivos pero a la vez tan efímeros.

En una charla que realizamos a través de Facebook y el mail, el Uri me platicó que en un café donde trabajaba había unos pizarrones donde anunciaban las promociones del día, actividad que por lo regular realizaba el empleado “que tenía la letra más bonita”, fue ahí, me dijo, donde se desesperaba porque hacían trabajos muy feos, y siendo él una persona muy visual, le causaba molestia estar viéndolos, así que se adjudicó esa labor, pero no fue sino hasta que comenzó a trabajar en el Bar Frida donde realmente comenzó a realizar cosas en gran formato y de carácter artístico.

“Al principio lo hacía gratis, por amor al arte, pero después de haber hecho unos tres trabajos comencé a cobrar y de ahí tuve la oportunidad de darme un poco a conocer con el apoyo de Andrés Paredes, y así poco a poco comencé a tener más clientes, al grado de que he logrado dedicarme solo a esto”.

Muy seguro de sí mismo, me compartió que dibuja desde muy temprana edad, y que aunque para ese entonces no tuvo estudios sobre el mismo, puesto que solamente era algo que le gustaba realizar a manera de juego, siempre tuvo a sus papás como maestros creativos: “Me ponían a realizar actividades relacionadas como hacer figuras con clavos e hilos (hilorama), acuarelas, etc., pero siempre dejando libertad para realizarlos”.

Fue hasta la secundaria donde Uri se inclinó por el taller de dibujo técnico, ahí fue donde tomó clases por primera vez: “Nos enseñaron a rotular, a hacer caligrafía, perspectivas y realizar planos, por otro lado teníamos una hora de dibujo artístico, el cual consistía de copiar imágenes de un libro a mano alzada”. Años después tomó cursos de dibujo y pintura con el maestro Dolores Prado en la Casa de la Cultura de Morelia, donde aprendió varias técnicas que forman parte de la clase como carbón, carbón compuesto, plumillas, acuarelas, tinta china, grabado.

“Después estudié Arquitectura en la Universidad Michoacana (UMSNH), donde se llevan varias materias relacionadas con el dibujo como perspectivas y sombras, dibujo artístico, dibujo técnico, técnicas de representación, entre otras, las cuales están más enfocadas a lo técnico que lo artístico, pero son cosas que nunca te enseñan a profundidad en otras escuelas y creo que dejan un hueco en la formación de muchos artistas plásticos”.

En la actualidad, no solamente bares como el Frida o Salón Púrpura resguardan algún trabajo de este joven, a la lista se han agregado lugares como Amati Café, Bunbury’s Bar o The Beer Box, quienes han contratado de manera constante sus servicios. En este sentido, Uri me compartió que cuando realiza un trabajo por lo regular sucede de dos modos: la primera, que suele ser la más común, mediante una entrevista con el dueño del lugar para ver qué es lo que quiere anunciar, a qué cliente va dirigido y si quiere agregar algo de significado o interacción con el cliente: “De ahí yo tomo las ideas y se las presento de forma gráfica”. La otra opción es cuando realmente no están tan interesados en anunciar si no en decorar sus negocios donde los trabajos son meramente contemplativos: “En esos casos me dan carta abierta para realizar lo que yo decida, aunque sí tomo siempre un perfil o corte que vaya acorde con la decoración del negocio”.

Si bien, realizar este tipo de anuncios es algo que ya no se ve muy seguido, al final de cuentas termina siendo también algo tan efímero de acuerdo a la periodicidad o cambios en los mismos anuncios, cosa que a Uri en un principio le causaba tristeza por el hecho de que tenía que borrar algunos trabajos para realizar otros, pues me dijo, siempre hay trabajos con los que se identifica más, y aunque conserva fotografías de todos los trabajos que ha realizado, no deja de pensar que algunos de ellos le hubiera gustado conservarlos.

“Pero por otro lado también me llegan a aburrir y nunca llego a estar contento con un trabajo en un largo tiempo, pues aunque esté terminado, al día siguiente ya lo veo con algún hueco, con un vacío que llenar, con un error, y esto está relacionado con lo visual que soy, siempre siento que mis trabajos no están terminados, es esto lo que me hace fácil borrarlos después, porque el trabajo que más me gusta es el que traigo en la mente”.

Aún con todos sus complejos, Uri me comentó atinadamente que la aceptación del público y sus clientes ha sido muy buena: “Como el material con el que trabajo es muy noble y maleable, se presta muy bien para realizar anuncios que solo duraran un corto tiempo aunque pueden llegar a durar mucho más. Es fácil su aplicación, casi cualquier superficie plana se puede convertir en un pizarrón dónde anunciar, y como la técnica es poco usada llama más la atención”.

Por otro lado, resaltó, también ha notado en sus clientes y a los que va dirigido que provoca cierto aire de nostalgia o no creen que esté hecho con pastel (gis): “También creo que el hecho de estar cambiando lo anunciado o la imagen del pizarrón crea una especie de interacción con los clientes, pues ellos también acuden a los lugares para ver si se ha realizado algún cambio, creando una razón más por la cual visitar el lugar, o bien, en algunos casos los anuncios están enfocados especialmente a algunos clientes y como se puede cambiar en unas horas, al día siguiente se puede estar anunciando las promociones habituales”.

Sobre los trabajos que ha realizado y le han gustado más, me comentó que hay un “Cheff toro” con una filipina, que lleva un homenaje de “El nacimiento de venus” de Sandro Botticelli, mientras se prepara para cocinar: “Me gusta mucho, pues el formato es muy grande, y creo que logré interpretar lo que quería el cliente, una mezcla entre lo italiano, el apodo del cheff y lo rico que se come ahí”. Otro trabajo, señaló, sería un pulpo que realizó en Frida, por la profundidad y lo elegante que se ve interactuando con el logotipo, así como el diseño que hizo para el segundo aniversario del mismo bar, donde un león chino sostiene un mundo con el número dos.

Uri Muzquiz no ha tenido la oportunidad de colaborar con alguna revista o publicación especializada, solo por el momento ha expuesto en Amati y de manera interactiva por medio de su página, pero para quien esté interesado en ello, su trabajo se puede contemplar en lugares como The Beer Box (Av. Solidaridad #1091-A, Col. Nueva Chapultepec Sur), Salón Púrpura (García Obeso #169, Col. Centro), Bar Frida (Guillermo Prieto #34, Col. Centro), La Ramona (La Corregidora, Col. Centro.) y Amati Café (Melchor Ocampo, Col. Centro), además en su perfil de Facebook: Uri MP, en su FanPage: Uri Muzquiz, en Instagram: Uri MUzquiz. Lo pueden contactar en urimuzquiz@gmail.com o al teléfono 443 363 4611.


Fotografías: cortesía de Uri Muzquiz

Comentarios

comentarios