Juan Cirerol llega alrededor de las cuatro de la tarde a Morelia. Es su tercera visita a la ciudad. A eso de las cinco está haciendo soundcheck.

“Sí los conozco, somos de la misma disquera”, le dice a las 5:40, a un fan que ha estado mencionándole nombres de bandas mexicanas.

Cerca de las seis comienza la conferencia de prensa. “El cachanilla” asegura que Todo Fine, su nuevo disco, será publicado en febrero de 2015. Es apremiante que Universal publique un disco así, dice, porque tiene elementos experimentales o avant garde.

“Avant garde”, de acuerdo con la traducción de Juan, significa “algo bien”.

Más de uno quiere saber la opinión de Cirerol respecto a la violencia en Michoacán. “Me reservo muchos comentarios”, desliza él para empezar, después hace un par de bromas y comparte que durante los inicios de La Guerra Contra el Narco emprendida por Calderón viajó por las “zonas calientes” del país, como Tamaulipas y Sinaloa. “Yo tengo que trabajar”, justifica.

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A las 6:20, Juan concede una entrevista a Satélite mientras fuma un cigarrillo en la banqueta de Cactux Bar.

“¿Cómo trató el 2014 a Juan Cirerol?”

“Estuvo difícil, muy muy difícil…”

Un par de jóvenes llegan y preguntan al cantante si se le ofrece algo para más tarde. Él está indeciso, pero enumera tres cosas. Ellos le facilitan un número telefónico.

“Entonces sobre 2014…”, sigue la entrevista.

Las preguntas se extienden por siete minutos, pero por lo visto había tiempo para plantear otras más. Juan practica pases de baseball junto a la banqueta mientras su Staff y organizadores del concierto lo observan sonrientes.

Juan Cirerol Cactux ensayo

 

Diez personas sentadas rodean al mexicalense durante el Meet & Greet en Salón Púrpura. Él les ha compartido detalles relacionados a su formación: que sí ha cursado clases de guitarra, que no terminó la prepa, que si siguiera estudiando definitivamente sería música.

Juan Cirerol casi siempre tiene gente a su alrededor, riéndose de sus chistes, pidiéndole un autográfo o queriendo escuchar más de las muchas anécdotas que tiene para contar.

 

Una joven, de vestido blanco, con sobresalientes cabellos rizados, pasa por el salón. Juan la sigue con la mirada, olvidándose de las preguntas que le hacen; finalmente, cuando ella está casi fuera del salón, él le dice: “¡Hola!”.

“¿Eres casado?”, quiere saber uno de los fans segundos después.

El interpelado tiene problemas para seguir bebiendo de su cocktail, derrama unas gotas en la mesa. Los demás ríen. Pero Juan Cirerol no evade el tema, asegura que se casará el próximo año con su novia. Un día me puso un anillo aquí, dice mostrado el dedo corazón y asegurando que no sabía lo que eso significaba, pero después un amigo se lo notificó.

“¿Cuánto tiempo tienes con tu novia?”, le preguntan. Él dice que desde 2011. De acuerdo con su historia, ella le envió un mensaje diciéndole que lo había visto por cierta zona de la ciudad y preguntándole si vivía por ahí.

“Mexicali es chiquito, todos se conocen”, explica.

Él le respondió que sí y le confirmó su paradero. Ella llegó a su puerta con hojas en la mano, eran impresiones del blog de Cirerol, quería que se los firmara, así se conocieron.

“¿Pero no quieres pasar?”, finaliza el narrador, exagerando en expresiones faciales. Los diez asistentes entienden, algunos sonríen. Después el centro de atención se extiende en explicaciones sobre su casa de Mexicali, su madre y las costumbres religiosas de su familia.

“¿Cuántos discos tienes?”, es una de las ultimas preguntas del Meet & Greet.

Juan mira el vacío, se queda así un rato, como reflexionando.

“Tengo uno de Van Halen, uno de…”

Todos a su alrededor ríen. Son las siete y media. Los carteles del evento dicen que el concierto comenzará a las ocho, pero desde que Juan Cirerol llegó a la ciudad no ha dejado de ser el foco de atención, de ser un espectáculo para quienes están a su alrededor.


Fotografía de Front: Arantxa Reyes, 2013.
Agradecimientos especiales a: Mas Pro Medios.

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