*Esta semblanza fue publicada  el día 31 de octubre del 2012.

Si te preguntaran qué tienen en común un músico a un entrenador de natación, el ‘Súper Monarca’ y un político, indagarías en un sin fin de respuestas posibles, pero más allá de toda suposición y más increíble que la misma ficción, la realidad es que los une un mismo corazón, el de Juan Carlos Téllez Ponce.

Conseguir el número telefónico de Juan Carlos fue tarea sencilla, lo difícil sería poder establecer una cita para realizar la entrevista, personas señalaban la actitud de Téllez como una persona dura de carácter y poco abierto a entrevistas. El desenlace fue algo inesperado, al marcar a su teléfono móvil, quien contestó fue su asistente, las constantes actividades orillan a que Carlos tenga alguien que lo apoye en tareas como ésta, pero a pesar de eso, la entrevista pudo pactarse de inmediato, agendada para el día siguiente.

Al mediodía del viernes 21 de septiembre, la cita era en una conferencia de prensa sobre un proyecto de natación en la biblioteca multimedia de la Unidad Deportiva de INDECO;  en el lugar, un solo librero con textos amontonados de educación primaria, diccionarios que otorga el gobierno cada inicio de cursos, libros viejos sobre educación en el deporte con portadas desgastadas y con las hojas amarillas, polvosos, desacomodados, los más grandes doblándose por el desuso, todos viendo consumir el tiempo.

A un costado, 8 filas de sillas en 5 columnas, una hielera de un patrocinador cervecero con refrescos y agua; en un costado una mesa con galletas, café y gelatinas. Al fondo una lona con los logos de los patrocinadores: la misma cervecera y el ayuntamiento actual; delante de ella una mesa con los encargados de emitir la información para la conferencia: En la izquierda Julio Tenorio Chávez, Director de Nadar sin Fronteras; a la derecha, José Alfredo Ayala López, Director de Ventas de la cervecería; en el centro, el Licenciado en Educación Física y Subdirector de Promoción Deportiva de Morelia, Juan Carlos Téllez Ponce. En medio de todo, excremento embarrado que llegó por la buena o mala suerte de alguien que la pisó en coincidencia del camino e involuntariamente compartió con los demás presentes.

Terminando la conferencia tendría la oportunidad de entablar diálogo con Juan Carlos, pero por sus diversas ocupaciones destinó que la entrevista se realizara más tarde en su propia oficina en el Ayuntamiento casi dos horas después de lo pactado.

Trayecto a la oficina su asistente se fue en mi vehículo, mientras que Juan Carlos tomó el suyo, automóvil negro, cero ostentoso, un modelo oscilando entre el año 1998 y 2002. Su oficina era un espacio reducido, en un salir y venir de personas y ayudantes.

Mientras Carlos revisa sus pendientes y monitorea sus medios de comunicación en la computadora, comenta sus inicios deportivos y sus participaciones con selección nacional, rápidamente salta al momento en el que incursiona como entrenador en escuelas de natación, de la motivación que le dio su madre por estudiar Educación Física; cada frase en un constante girar de su silla, de un costado al otro del escritorio, de momentos se detenía y agachaba la mirada, en otros momentos  conectaba la mirada en frases precisas:

“…he estado por todo el mundo viajando por el deporte, en el último mundial que estuve como entrenador trajimos 17 medallas para México y un récord del mundo, en el 2008 fui a Portugal como entrenador nacional, sacamos 10 medallas, en el 2010 ganamos 17”.

Juan Carlos, moreliano, a sus 42 años aparenta más años de los que tiene, tipo alto de unos 1.80cms, robusto, pasado de kilos, con una cabellera negra rayada con plateado, piel entre lo claro y lo moreno, lentes rectangulares, portando orgullosamente su playera blanca tipo polo con el logo del Monarcas Morelia en el pecho derecho, al izquierdo un conjunto de letras formando dos palabras ‘Super Monarca’; tenis deportivos y pantalón de mezclilla en un corte recto.

Tiempo y horas son las que desea que le alarguen al día, entre presentaciones de eventos, entrenamientos de natación, partidos del Monarcas, conferencias de prensa, presencia en eventos deportivos, trabajo de oficina y entrevistas periodísticas… se le esfuma el día; sin embargo, aligera el ritmo con su forma de ser, sencillo, activo y bromista y sonriente

Téllez se siente una persona afortunada, agradecido por la vida, mientras habla, articula el rostro de tal manera como si forzara la vista rebobinando la memoria, acordándose de su pasado para poder así hablar de su presente político, el de Subdirector de Promoción Deportiva de Morelia. Una mezcla de cansancio con ganas de continuar con las actividades, su  boca refleja una sonrisa y los ojos  fatiga.

“Somos amigos del presidente municipal, de Wilfrido Lázaro, lo acompañábamos, afortunadamente las cosas se dieron y aquí estamos en el deporte ahorita- señaló Téllez”.

La entrevista continua con un pequeño comercial político, entre la anunciación de proyectos importantes, la afirmación de independencia de la Dirección de Promoción Deportiva como un órgano autónomo que permitirá hacer más cosas manejando su propio presupuesto. Añorando el deseo de todo político en acción, dejar la huella que marque el trabajo del Ayuntamiento en curso, al más puro estilo del gobernador Fausto Vallejo, marcar Morelia con infraestructura, obras que se reflejen en lo deportivo.

Para explicar a Juan Carlos como el Súper Monarca,  cada partido rutina las mismas acciones, esa misma noche a las 21:30 hrs, Monarcas vs Tigres en el Estadio Morelos, previamente realizado el ritual de vestimenta de la botarga, ahí estaba Téllez, al final de un túnel inflable rojo, al límite de una alfombra del mismo color, una silueta obscura se dibuja de los pies hasta la nunca, donde empieza un brillo de luz que colorea de amarillo la corona del disfraz, esperando, como en cada encuentro, el grito de la voz institucional en el sonido del estadio para presentarlo: ‘¡Eeeeeel Súuuuuuper Monarcaaaaaa!’. Momento preciso en el cual Juan Carlos corre al campo a beneplácito de niños y fans. Coincidentemente, esa noche se realizó un homenaje a Salvador Hernández (medallista de bronce paralímpico en Londres 2012), el mismo Súper Monarcas le entregaría una playera con su nombre y un reconocimiento al atleta.

Juan Carlos Téllez está por cumplir 13 años siendo parte de la institución de Monarcas Morelia, desde que ésta fue adquirida por el consorcio televisivo de Ricardo Salinas Pliego, Tv Azteca de grupo Salinas. Pero antes de eso, él ya amaba los colores de equipo. Al enrolarse en la organización le ha tocado vivir desde el único campeonato en el 2000 ante el Toluca, hasta las finales perdidas ante el mismo Toluca, Monterrey y Pumas.

Ser Súper Monarca resultó del fruto de amistades de personas importantes en el ámbito deportivo, tras el cambio de Atlético Morelia a Monarcas Morelia, paralelamente a la institución se afianzaba en la parte de mercadotecnia Javier Salinas, mismo que ahora lleva el control de comunicación y marketing de la Federación Mexicana de Fútbol (FEMEXFUT), que fue quién lo invitó a ser la mascota del equipo.

Durar más de 12 años refleja una buena relación con el club, misma que concibe en la amistad con Álvaro Dávila (presidente de Monarcas desde su inicio, hasta la fecha). Misma relación que le brindó la oportunidad de tomar las relaciones públicas de la institución, más su pasión por ser el Súper Monarca lo ha decidido a seguir siéndolo, por lo menos otros dos años más que marcó como meta.

… “yo no sé si llegue el otro año con Monarcas, a lo mejor sí llego este torneo, pero, no sé, ponerme de meta llegar 15 años, aunque me lo pida Álvaro Dávila ¡Ya! yo creo que ninguna mascota ha durado tanto”.

La música es un motor motivante en la vida de Juan Carlos, desde que ingresó a la tuna universitaria es un pasatiempo del que más disfruta, hablar de eso lo hace pausar un poco la voz y sacar su anillo de compromiso del dedo anular en la mano izquierda, juega rotando dedo por dedo con el anillo hasta que de nueva cuenta lo inserta en su lugar.

 

Hablar de la tuna lo hace recordar 25 años de ser parte de la tuna original de la Universidad Michoacana, lo cual lo toma como un orgullo nicolaíta, mismo orgullo que lo motivó a formar la cuarentuna, la cual está constituida de integrantes con una edad mayor de 40 años, tuna en la que participa el recién electo alcalde Wilfrido Lázaro. El romanticismo es un elemento natural que lleva consigo Juan Carlos, canta y recita las poesías de las canciones más melosas, de igual manera toca el pandero, la guitarra y cuando se requiere, el instrumento que sea necesario. Tocan cuando pueden, si los requieren o cuando la música los llama de nuevo. No obstante de sus ocupaciones, es algo que nunca dejará de realizar. La tuna lo ha llevado a recorrer Europa, incluso cantar en en Santiago de Compostela  para  El Rey de España, Juan Carlos de Borbón.

-¿Cómo te ves en el futuro? Pregunta que invocó el silencio, Juan Carlos, al ser una persona con demasiadas actividades al día, posiblemente poco tiempo tuvo de pensar en el futuro; sin embargo, la pregunta descifró el motivo de su jugueteo con el anillo.

-“Cansado, sigo haciendo pues todo, eso que mencionamos, pero me canso ya más, me está pegando la edad, no me siento viejo ni mucho menos, pero sí tengo que ir bajando ciertas cosas”.

Téllez reflexiona su vida y se da cuenta el descuido que le ha dado al aspecto personal, añora pasar más tiempo con su esposa, planificar una familia en un lugar tranquilo y fuera del estrés. Juan Carlos a sus 42 años aún no conoce lo que es ser padre, no obstante, desea tener pronto la posibilidad de tener un hijo y al mismo tiempo viajar por la música.

… “estuvimos atendiendo otras cosas, quisiera una casita de campo, sentarme en un sillón con mi guitarra, cantar, queso, pan, como decía Julio Iglesias: ‘Soy feliz con un vino tinto y un trozo de pan’, esa parte me gusta, me siento bien, agarrar la guitarra empezar a cantar, me siento tranquilo”.

Por otro lado, una vida entregada al deporte que ha resultado recíproca, lo abalan los dos premios al Mérito Deportivo (2009 y 2011). Juan Carlos ha sido entrenador de medallistas paralímpicos como Beatriz Reséndiz y Juan Luis Chagolla; sin embargo, deja entrever un hastió y cansancio por seguir continuando, aunque se siente responsable de las nuevas generaciones, tanto así que sigue enrolado en su papel de entrenador en las piscinas del IMSS.

La entrevista termina al sonoro del abrir de una puerta y la aparición de su asistente trayendo la comida del día, dos bolsas de frituras con chile, reflejo de la vida ajetreada y sin descanso que vive: “Por eso estoy tan gordo” –concluye Téllez con una sonrisa sarcástica en el rostro.

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