La alegría, el coraje y sobre todo la ilusión son tres de los condimentos más esenciales que se ponen sobre el rectángulo verde cada semana en la Liga de Fútbol del IMSS de la ciudad de Morelia. Ahí, nos hemos encontrado con futbolistas adelantados a su edad, con partidos inolvidables, delanteros letales y también, con nombres poco peculiares para la práctica de este deporte.

Iker Cristiano Arciniega pertenece a la escuadra del Centro de Seguridad en la Categoría 2005 de esta importante liga infantil. Su nombre es poco usual en la práctica de este deporte a pesar de que proviene de dos jugadores que conforman la plantilla del Real MadridIker Casillas y Cristiano Ronaldo.

De complexión delgada, cabello un tanto rizado y tes morena, este guardameta no deja ni pasar el viento hacia sus redes y sólo con su nombre hace que tanto delanteros como defensores tiemblen al notar su presencia.

Siempre llega temprano, saluda al técnico, calienta, se prepara para el encuentro y se coloca en su posición natural para recibir el silbatazo. Minutos antes de la señalización de inicio, Iker Cristiano corea una de sus canciones favoritas. Una que, sin duda, a los infantes de esa edad causa furor y emoción: “Aloha Hawaii, Aloha Hawaii”.

Iker toma su posición y voltea hacia la banda para saludar a sus padres antes del silbatazo. Del partido, no hay mucho que hablar, pues su equipo es infinitamente superior a la calidad futbolística ofertada por el contrincante.

Su forma de juego es precisa, es intacta. Se adelanta mucho más de la línea de gol y prácticamente se coloca como un líbero. Los ataques rivales son escasos, Iker corta cualquier oportunidad manifiesta de gol, las celebra y se da el lujo de recostarse sobre la pelota cada vez que llega a sus manos.

En sus ratos libres y cuando el ataque de su grupo está volcado en la portería rival, Iker Cristiano aprovecha para colgarse de la red de su marco. Tal cual araña trepadora, Iker se sostiene con los guantes y con los tachones de sus zapatos para tomar posesión de la red y convertirla en una hamaca a la inversa.

El técnico y el resto del grupo no le toman gran atención desde las bancas, pues su trabajo no es exigido en estos momentos. Ya trepado en la red, únicamente vigila el trámite del duelo, si la pelota rueda hacia su favor por la media luna del contrario, de inmediato olvida sus técnicas arácnidas para colocarse en su posición natural y seguir con la encomienda de salvaguardar su marco.


Fotografía: Ismael Arroyo.

Comentarios

comentarios