Es ley: si algo vuelve siempre lo hará con más fuerza. Los impactos del eterno retorno son cada vez más duros y trascendentes. El huracán vuelve, el sol sale de nuevo y la moda se regenera sin lógica alguna.

Una de estas grandes vueltas es la de los pins. Esos objetos que hasta hace pocos años sólo coleccionabas ancianos locos por las modas ochenteras y noventeras, y sobre todo porque varios de estos accesorios valen miles  y miles de dólares.

Han vuelto. Son increíbles. Son económicos. Y es muy fácil darle un tono muy distinto a los atuendos comunes. Por eso repasemos algunos datos interesantes acerca de estas bellezas de acero.

1. Nacieron por ahí del Siglo XII. No había manera en que el ser humano antiguo no destacará por su amor a la bisutería. Es en Roma en donde se han encontrado las más antiguas. Generalmente llevaban imágenes de santos. 

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2. La patente oficial de los pins es, obviamente, estadounidense. Data de 1896 y es en este país en donde nació una afición desquiciada por obtenerlos. Mientras más raros, únicos y difíciles de conseguir, mucho mejor. Siempre ligados a la industria textil (de donde cuelgan), los pins siempre ha estado presentes en la moda urbana internacional, sobre todo en los paises de mayor expresión cultural. 

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3. Han estado en las solapas de grandes políticos de todo el mundo. Incluso, la política se ha nutrido bastante del uso de pins. Abundaron durante las campañas presidenciales de prácticamente todo el mundo durante el siglo XX. En México, los pins de políticos se encuentran en una exposición en el Museo del Objeto en la Ciudad de México. 

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4. Jóvenes, son justo el público que más les ha dado auge. En los setentas y ochentas los pins pasaron de simples objetos de moda a todo un discurso de la ideología de cada persona en estas décadas. No había persona que no portara alguna insignia en su ropa, al punto de chamarras pesadas de tanto pin encima. Si hubo un momento icónico para el pin en el mundo fue el Estados Unidos de los 70’s. 

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5. La industria de la publicidad ha aprovechado al pin de toda forma posible. Venían dentro de cajas de cereal en los 40’s. Kennedy gastó miles de dólares para que todos tuvieran un pin suyo. Los Juegos Olímpicos en los 80’s y 90’s generaron pins que ahora son de colección. Sencillo, la gente movía tu marca de forma gratuita y sin remuneración por las calles de su ciudad. Un gran gran acierto. 

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6. Zara, la empresa española diosa del consumo de moda barata, también ha entrado recientemente al mundo del pin. Un modelo en específico ha sido demandado por unas creadoras jóvenes de California, alegando que les hicieron un total plagio. 

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7. Con la llegada de la raza millennial, los diseños de los pins han crecido enormemente. Hay para todo tipo de persona, para todo gusto y para toda personalidad. Desde lo clásico y simple, hasta lo exagerado y repulsivo. Tu tío el que está en la cárcel y tu hermanita fan de CD9, todos tienen un pin que les encanta. 

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7. Quién sabe, quizá un pin que hoy te cueste 150 pesos en México, en unos años esté valorado en miles de dólares. De verdad, hay gente vuelta loca por estos objetos. Han invertido ahorros inmensos para tener en su colección un pequeño pedazo de metal con un seguro detrás. 

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