La afición michoacana se presentó en un pobre número

La ausencia de aficionados en las tribunas del “Coloso del Quinceo” ya se veía venir después de las cuatro primeras jornadas del Apertura 2014 donde Monarcas Morelia apenas ha sumado dos puntos de doce posibles y donde ni siquiera ha podido abrir el marco de su rival en turno.

La goleada ante León en la Jornada 3 por cuatro tantos contra cero caló hondo en la afición moreliana que se da cita en este inmueble cada 15 días. Los huecos en el graderío Rojiamarillo eran tantos como en un partido de fase de grupos en la Copa MX.

En general, el trámite del juego en césped michoacano quedó a deber en demasía y la gente desde el inicio lo resintió. Apenas habían pasado 20 minutos de juego y la hinchada ya comenzaba a abuchear a los suyos. El grupo de animación colocado en la tribuna norte del Coloso ubicado al pie del cerro del Quinceo trataba de hacer lo suyo para apagar los silbidos con sus cánticos tradicionales y claro, fue muy fácil ante la poca afluencia para el Monarcas contra Xolos.

Después del cero a cero en el primer tiempo, la afición purépecha despertó en júbilo con un penal marcado en contra de su escuadra, Pellerano la mandó a los cielos y entonces sí, los Rojiamarillos se levantaron de sus asientos para celebrarlo.

Minutos después apareció el anhelado debut de David Depetris, el seleccionado de Eslovaquia por fin pisó césped en la Primera División mexicana y los hinchas locales ovacionaron al extranjero recién llegado desde el otro lado del mundo, un hecho poco común en Morelia.

A pesar de los 3 minutos de júbilo que vivieron los aficionados locales, la paridad a cero goles se mantuvo hasta el final del duelo y una vez más, después de que el árbitro central dictaminó el fin del juego, la afición michoacana abucheó a sus ídolos que ya suman cuatro duelos sin meter gol.

Afición michoacana


Fotografías: Janik Frías / Texto: Néstor Ortiz

 

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