Pollomingus es uno de esos pocos grupos musicales morelianos que a través de los años han mostrado una solidez contundente y un trabajo dedicado y profesional que se pone de manifiesto en cada lugar donde se presentan. Tras varios años trabajando y con dos discos a cuestas, “Pollomingus” (2011) y “The Hegel Sessions” (2013), este 2015 nos han sorprendido a todos con un nuevo álbum que enmarca no solamente el presente de la banda, sino el precedente social que se si vive hoy día en nuestro país.

A propósito de esta noticia, platiqué con el carnal Jonathan Macotela, bajista de la banda, para saber un poco más de este trabajo y sobre el futuro de la propia banda. De entrada el mismo Jonathan se mostró muy satisfecho por haber concluido una etapa más en ese proceso creativo y me comentó que el disco titulado “¿En dónde están las tumbas?”, cuenta con el trabajo en el arte del también michoacano Ángel Pahuamba y que lo grabaron durante una residencia hecha en el Centro Mexicano para la Música y las Artes Sonoras (CMMAS).

El proceso de grabación fue sencillo, me explica, pues llevaron algunos “papeles” (partituras) que les sirvieron de boceto para organizar algunas de las improvisaciones, además de fragmentos de los poemas que usaron para complementar las rolas: “Nos pusimos a hacer tomas de cada ‘pieza’, de cada texto literario; grabamos entre dos y cuatro tomas por cada ‘improvisación’, y después, en sesiones de revisión del material grabado elegimos las tomas que más nos agradaran”.

Con ello, me comentó, querían buscar formas de relacionar la improvisación con otras cosas extramusicales: “Queríamos escarbar en las conexiones que hay entre lo literario y la música. Así que seleccionamos algunos textos literarios que nos gustan y nos pusimos a pensar en lo que “nos decían”, por decirlo de algún modo”.

Algunos de los textos en los que se basaron para la creación de las rolas pertenecen a escritores como Juan Rulfo, Ramón Martínez Ocaranza, Ismael García Marcelino, José Gorostiza, Octavio Paz, así como fragmentos del Popol Vuh. De ese aspecto salió el nombre del disco: “¿En dónde están las tumbas?”, porque, como dice Jonathan, el título hace referencia a un poema del poeta michoacano Ramón Martínez Ocaranza que habla sobre la poesía y la muerte.

Sin embargo, me explica, “es verdad que el título tiene sus propios correlatos con la situación de violencia que vive nuestro país. Quisimos que de algún modo la poesía y la música hablaran por ellas mismas sobre el abismo oscuro del presente. De algún modo, esa gran pregunta del disco es la pregunta que nos hacemos sobre qué sucede en nuestro país, ¿en dónde están las tumbas? La respuesta, creo, sublima cierta angustia, pero sigue manteniendo todo en la oscuridad. Pareciera, pues, que la pregunta no se pudiera responder con palabras”.

Tras la aparición de este tercer material, le preguntó a Jonathan sobre cómo se sienten como banda y qué futuro vislumbran para el proyecto, me dice que a lo largo de estos años han aprendido mucho y crecido en muchos aspectos que no son necesariamente técnicos, puesto que cada vez piensan la música de manera más compleja: “Estamos en una búsqueda que se vuelve más y más exigente en cada paso. No sabemos bien a dónde vamos en esa búsqueda, pero nos aferramos a todas las pistas que se nos van presentando.

“Amamos el jazz, nos inquieta y atrae la música electroacústica, nos gustan la música popular… De las sesiones realizadas durante nuestras residencias en el CMMAS tenemos más material de improvisación que nos gustaría organizar para otros discos. Quizá por ahí vaya la producción de nuevo material para el próximo año”.

Sobre estos proyectos agrega que también quieren trabajar con composiciones en un sentido menos abierto, un poco más en la cuestión de retomar formas contemporáneas del jazz y trabajar sobre ellas, algo que esperan pueda lograrse en algún punto entre el próximo año y la próxima década. Lo cual demuestra que para su sentido creativo no llevan prisas.

cd pollomingus

¿Qué tan complicado ha sido mantener un proyecto de este género?

Siempre ha tenido sus relativas dificultades. Sin duda hay mucha gente que aprecia nuestras búsquedas y el trabajo alejado del mainstream que hacemos, pero aún así la cosa tiene sus

dificultades. Hace unos días un amigo que es compositor me dijo que era un milagro que nuestro proyecto existiera. No sé si sea tanto como un milagro, pero estoy seguro que ha implicado mucho trabajo de parte de todos.

¿Cómo ven la escena musical moreliana?, ¿por qué de repente parece que surgen buenos proyectos pero ninguno logra traspasar las barreras de la localía?

La escena local… es un tema que de repente parece una preocupación muy pueblerina. El concepto de escena es engañoso, hace referencia, en buena medida, a objetivos comerciales y a estándares de éxito que van mucho por el lado de la mercantilización. En ese sentido nosotros no estamos buscando triunfar en una escena. De hecho es curioso, y complicado también, si piensas en una escena del “free jazz”, o de la “free improvisation”.

Por otro lado, creemos que hay mucha música valiosa en esta ciudad, muchos grupos que están trabajando para crear una música muy buena. Eso incluye a grupos con aspiraciones comerciales y a grupos sin aspiraciones comerciales. Y no habría que medirlos con la misma vara. A mí me gustaría pensar que la actividad de creación musical puede liberarse, al menos un poco, del condicionamiento económico. Claro, Marx diría que eso es imposible, ja. El tema del artista y la legitimidad de sus medios de subsistencia es un tema que da para más de mil debates. Sin embargo, tampoco estoy hablando de un purismo radical… la música debería hacerse con sinceridad. Y eso está ocurriendo aquí en esta ciudad con varios grupos.

Ustedes como músicos experimentados, ¿qué consideran que hace falta para poder trascender en otras latitudes?

Muchísimo trabajo. Muchísimo trabajo. Muchísimo trabajo. Mucha insistencia. Para tocar fuera hay que tener un proyecto sólido, objetivos musicales claros, cierta disciplina (o mucha), trabajo de oficina (todo lo que tiene qué ver con las cosas no musicales de un grupo musical) y tablas en escenario. Hay que tocar mucho en escenario, no sólo estar encerrados en el cuarto de ensayo mil horas a la semana durante toda la vida. Pero no sólo eso, hay que invertir, negociar, hacer networking, es decir, crear redes de intercambio con otros músicos, dueños de espacios culturales, instituciones educativas, culturales, etcétera. Creo que nosotros, de cierto modo, conocemos el método, pero aún estamos aprendiendo a seguirlo y a insistir en él. No creemos en los managers en sentido clásico, por ejemplo. Ni el hit de la radio, ni en el hit de YouTube.

La primera presentación del disco será este próximo miércoles 9 de septiembre en el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce de Morelia, a las 8 pm. y con entrada libre. Si deseas conseguir el disco el propio Macotela comenta que ya están pensando en abrir una cuenta de tienda en línea para venderlos de manera directa con el público, además de que se podrá encontrar en cada una de sus presentaciones, el audio en formato digital lo distribuirán en espacios como BandCamp.

Si quieres escuchar los discos anteriores de Pollomingus pínchale acá: Pollomingus (2011), o acá: The Hegel Sessions (2013). Checa su Fan page en Facebook AQUÍ.


Imágen y foto: tomadas de la fan page de Pollomingus en FB.

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