Protagonista de varios incidentes que se convirtieron en grandes escándalos, en vida, y aún después de muerto, a Donatien Alphonse François de Sade, conocido por su título de Marqués de Sade, le han perseguido numerosas leyendas, como la que hace mención que mientras estuvo encerrado en el manicomio de Charenton los últimos años de su vida debido a la publicación de su novela Justine –prohibida en su tiempo pero que circuló clandestinamente durante todo el siglo XIX y mitad del siglo XX-, sus impulsos le llevaron a escribir con su propio excremento por todas las paredes del lugar, puesto que se le había prohibido el papel y la tinta para proseguir escribiendo sus improperios.

El Marqués de Sade nació en París el 2 de junio de 1740. Filósofo y escritor francés, autor de numerosas novelas, cuentos, ensayos y piezas de teatro entre las que destacan obras como Justine o los infortunios de la virtud, Juliette o las prosperidades del vicio, Las 120 jornadas de Sodoma y La filosofía en el tocador, donde los antihéroes figuran como protagonistas de las más aberrantes violaciones y de disertaciones en las que, mediante sofismas, justifican cínicamente sus actos.

En la mayoría de sus obras la expresión de un ateísmo radical es palpable, además de la descripción de parafilias y actos de violencia extrema que se suscitan, son los temas más recurrentes de sus escritos, en los que, de acuerdo con otros autores, “prima la idea del triunfo del vicio sobre la virtud”, motivos por los cuales fue encarcelado bajo el Antiguo Régimen, la Asamblea Revolucionaria, el Consulado y el Primer Imperio francés, pasando veintisiete años de su vida encerrado en diferentes fortalezas y asilos para locos, figurando también en las listas de condenados a la guillotina.

Los improperios familiares durante su infancia, el libertinaje que fecundaban algunos de sus tíos, su relación con el ejército y el autoritarismo de su padre, al no concederle una boda con la mujer que él realmente amaba, fueron algunos de los elementos que propiciaron sin duda la característica y singularidad de este personaje, tanto en su vida como en su obra.

A decir de algunos biógrafos de este autor, cuando solamente contaba con 4 años es enviado al castillo de Saumane quedando a cargo de su abuela y de sus tías paternas. Por indicación de su padre, su tío paterno Jacques François Paul Aldonce de Sade, entonces abad de Saint-Léger d’Ebreuil, escritor, comentarista de la obra de Petrarca y libertino afamado, lo lleva al monasterio benedictino de Saint-Léger para encargarse de su educación, ahí inicia sus primeros escritos literarios bajo la tutela del abad Jaques Francois Amblet.

A los 10 años vuelve a París en compañía del abad Amblet e ingresa en el prestigioso colegio jesuita Louis-le-Grand, donde se entregó a la lectura, se menciona que leía todo tipo de libros, prefiriendo las obras de filosofía e historia y, sobre todo, los relatos de viajeros, que le proporcionaban información sobre las costumbres de pueblos lejanos, los cuales comenzaron a despertar en él otras sensaciones y actitudes.

En 1754, cuando todavía no había cumplido los 14 años, ingresa en la academia militar, accediendo con el grado de subteniente honorario, al Regimiento de Caballería Ligera de la Guardia del Rey. El 19 de mayo de 1756 se declara la Guerra de los Siete Años y Sade, que aún no ha cumplido los 16 años, recibe su bautismo de fuego con el grado de teniente, y al mando de cuatro compañías de filibusteros participa en la toma de Mahón a los ingleses bajo las órdenes del Conde de Provenza.

En 1763, enamorado de una jovencita de la nobleza de Lacoste, la señorita de Laurais, de Vacqueyras, de la que ya había expresado a su padre los deseos de casarse con ella “por amor”, accede sin mérito propio a la imposición paterna, y el 15 de mayo se firma el contrato matrimonial entre Donatien de Sade y Renèe-Pélagie Cordier de Launay de Montreuil, con quien tendría tres hijos y a quien engañó infinidad de veces con criadas y prostitutas debido a que no sentía amor alguno por su persona.

Georges Bataille, entre otros, calificó su obra como “apología del crimen”.

Es así como se generan sus múltiples escándalos, por sus relaciones constantes con mujeres de los submundos y la sociedad decadente, con quienes mantiene una fuerte y estrecha relación provista del libertinaje que ahí se encausaba. Motivos por lo que constantemente fue perseguido, denunciado y prófugo de la justicia.

Encarcelado en Vincennes, La Bastilla y el manicomio de Charenton durante más de 13 años, donde escribió varias de sus obras importantes y donde también perdió varios de sus manuscritos listos para editarse, sale en libertad el 1 de abril de 1970 en virtud del decreto que la Asamblea Revolucionaria dictó el 13 de marzo de 1790, el cual abolía las lettres de cachet (consentimientos que utilizaban para encarcelar a las personas).

Con 50 años de edad, un tremendo y acelerado desgaste físico y mental, Sade tendría que adaptarse al creciente flujo social, en esa época escribe infinidad de obras teatrales, estrenándose la primera de ellas, El conde Oxtiern o Los efectos del libertinaje, el 22 de octubre de 1791 en el teatro Molière.

Los últimos años de su vida los vive en el asilo para locos de Charenton gracias a la asistencia de su familia, que se encarga de pagar su estancia y su manutención, los cuales pasará en compañía de Constance, quien se hace pasar como su hija. Ahí se monta su biblioteca completa y se enclaustra en la lectura, escribe varias obras teatrales más y forma una compañía teatral con los propios enfermos, considerablemente fue perdiendo la vista, su estado físico y mental estaban muy deteriorados, y el 2 de diciembre de 1814 muere en su habitación encerrado.

Claude-Armand, su hijo mayor, lo visitó ese mismo día. Su compañera Constance no se encontraba en Charenton, se dice que el fallecimiento coincidió con uno de los desplazamientos que ella realizaba a París para realizar pequeñas compras.

Dos días después, contrariando la voluntad de Sade, Armand lo hace sepultar en el cementerio de San Mauricio en Charenton, después de una rutinaria ceremonia religiosa. Armand también quemó todos sus manuscritos inéditos, incluida una obra en varios volúmenes, Les Journées de Florbelle; años después su cráneo fue exhumado para realizar con él estudios frenológicos.

Sade y sadismo

Gracias al manejo recurrente de estos temas y situaciones en sus obras, su nombre pasó a la historia como un sustantivo, puesto que desde 1834, la palabra “sadismo” (derivada de Sade) aparece en todos los diccionarios como una definición de la propia excitación producida al cometer actos de crueldad sobre otra persona.

Influencia en otros escritores

La mayoría de sus obras estuvieron incluidas en el Index librorum prohibitorum (Índice de libros prohibidos) que la Iglesia Católica aguardaba con gran esmero y dedicación para a la menor provocación influir en el desarrollo de los grandes literatos, casos como Flaubert que, en privado, lo llamaba “el gran Sade”, de Dostoyevsky, Swinburne, Rimbaud o Apollinaire, este último quien rescatara su obra del “infierno” de la Biblioteca Nacional de Francia, y que llegó a decir que el marqués de Sade fue “el espíritu más libre que jamás ha existido”.

Otros de los personajes afiches al Marqués de Sade como André Breton y los surrealistas lo proclamaron “Divino Marqués” en referencia al “Divino Aretino”, primer autor erótico de los tiempos modernos (siglo XVI). Aún hoy su obra despierta los mayores elogios y las mayores repulsas. Georges Bataille, entre otros, calificó su obra como “apología del crimen”.

Dato curioso: Francia no celebra la obra del Marqués de Sade

A pesar de que el Marqués de Sade es considerado el primer autor erótico de los tiempos modernos, a Francia no le parece muy loable tener como figura literaria y cultural a una persona como él. De acuerdo con una nota de la agencia DPA, “normalmente, Francia conmemora los nacimientos y muertes de sus plumas más famosas con exposiciones, coloquios y numerosas publicaciones sobre sus vidas y obras. Sin embargo, para el 275 aniversario del nacimiento del marqués de Sade, que se cumple este martes (2 de junio), ni siquiera hay entrada alguna en el anuario de las Commémorations nationales de 2015″.

Agrega que “durante décadas, las obras del padre del sadismo fueron víctimas de la censura. Y es que a Francia parece que le cuesta lidiar con la herencia de este escritor nacido en el seno de una casa nobiliaria, aunque actualmente esté considerado como uno de los clásicos de la literatura erótica” y continua diciendo que a pesar de los grandes esfuerzos de otros autores por rescatar y enaltecer la obra del francés, “buscar en París una calle o un monumento al insigne libertino es un esfuerzo en vano. Según su biógrafo, Guy Endore, nunca los tendrá”.


*Con información de ABC.es, La Jornada, biografíasyvidas.com, Wikipedia, Notimex, DPA y Enciclopedia Británica.

Imagen: Wikipedia.org

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