Luego de haber visto la luz en el mercado norteamericano hace cinco semanas, la famosa aplicación desarrollada por Niantic Labs ya ha rebasado las 75 millones de descargas alrededor del mundo, llevando por las nubes el valor de las acciones de Nintendo y sumando casi 3,000 millones de dólares en ganancias para Apple, una de las dos compañías encargadas de distribuir el juego.

Y si no eres un geek o tienes un cochino celular con windows phone como el mío, seguro ya estarás harto de que se hable tanto de Pokemon Go, pero si algo debemos entender es que la clave de su éxito no sólo radica en haber tocado las fibras nostálgicas de aquellos millenials que crecieron viendo a los pikachus (como les decía mi mamá), sino que el juego en verdad nos introduce en una manera distinta de vivir la realidad.

Pero véamos, ¿qué demonios significa eso de Realidad Aumentada?; A diferencia de la Realidad Virtual, en la que se intenta emular visualmente el entorno con el objeto de crear un mundo ficticio que se interioriza a través de historias fantásticas (asunto del que hablamos en la nota pasada), el aumento de la realidad implica fundir al individuo con información sobre los objetos que le rodean. Es decir, más allá de lo que nuestros sentidos logran percibir como son las formas, colores, texturas, olores, sonidos y sabores, la realidad aumentada habría de indicarnos la composición química de las cosas, temperatura, similitudes con otros lugares, traducir en tiempo real a otras lenguas, y quizá, ofrecernos hasta la identidad de las personas.

pokemongo
Pero esta forma de interactuar no nació a partir de Pokemon Go, previo al juego ya existían algunas aplicaciones que indicaban en la pantalla de tu celular la ruta que deberías de tomar para llegar a un restaurante o bar, e inclusive, hace años que los sistemas de geolocalización han ofrecido indicaciones sobre el sentido de las calles, el estado de las vías o la existencia de obstáculos que impliquen modificar el trayecto cotidiano.

“El juego en verdad nos introduce en una manera distinta de vivir la realidad.”

No obstante, la gracia de Pokemon Go consiste en sobreponer un elemento virtual a una imagen atrapada mediante la lente del smartphone, elaborando así una lectura diferente del afuera capaz de renombrar los sitios emblemáticos de la ciudad mediante las “pokeparadas”, pero también, produciendo nuevos sitios de interés gracias a los “gimnasios” y cebos dejados por otros jugadores, quienes además de atraer a los monstruos japoneses, también convocan a otros usuarios ávidos por atrapar la mayor cantidad de pokemones.

 

II

 

Cuando en los años ochenta se exhibió en las salas de cine el filme de Terminator (1984), nuestros padres seguramente quedaron impresionados con aquella escena donde el cyborg exterminador visualiza su entorno en busca de referencias que le permitiesen encontrar a Sarah Connor. Hace treinta años parecía simple ficción, y sin embargo, más de diez años antes de que Schwarzenegger fuese enviado del futuro, lo cierto es que algunas compañías, entre ellas Google, han ingresado en el mercado de la realidad aumentada con unos lentes que pretenden brindar información al usuario con el fin de facilitar la vida cotidiana. Mirar el cielo y recibir información sobre el clima ayudará a saber que tipo de ropa usar; desear un café en una fría mañana se solucionará con los sistemas de búsqueda que indiquen cuál es el más cercano o el más popular y, contestar mensajes y llamadas ya no precisará bajar la mirada al artefacto, pues todo estará frente a tus ojos.

La Realidad Aumentada pretende ser la máxima expresión de individualidad, donde el sujeto no necesite comunicarse con otros para construir su vida cotidiana, pues en su ideal, el Otro queda circunscrito a una relación pasajera sujeta a un horario específico en un lugar indicado por el mecanismo tecnológico. En la fusión con un flujo de datos, no se necesitará tener vecinos con los cuales charlar sobre chismes o acontecimientos, tampoco detenerse a preguntar a los lugareños por una dirección o sobre a dónde ir en un sitio nuevo, y claro está, las quesadillas de doña pelos que tanto te gustan no entrarán en los restaurantes recomendados por el dispositivo, pues la búsqueda de higiene y estandarización seguramente te enviará a comer a una franquicia de McDonnals o Subway.

Con la Realidad Aumentada se hace más interactivo el afuera, y al mismo tiempo, aísla al sujeto al prescindir de la comunicación con el Otro. A pesar de que Pokemon Go parece aún lejos de este escenario futurista, algunos elementos ya comienzan a aparecer con su uso, pues en un lugar cerca del bosque Cuauhtémoc, donde existía un cebo con muchos pokemones, observé una gran congregación de adolescentes y adultos, que aunque juntos, eran incapaces de interactuar con la persona de a lado; pero también, el Acueducto, un referente de la imagen ambiental de la ciudad, parecía invisible si este no tenía un pokemon encima.

Cabría preguntarnos si la realidad virtual y la realidad aumentada evitan relacionarnos con el mundo que nos rodea. A diferencia de otros columnistas, quienes apuntan a la total alienación del sujeto, la emergencia de estas dos  “realidades” parece indicarnos que luego de 500 años de haber iniciado esa forma utilitaria y racional de pensar el mundo, el individuo por fin se ha colocado en el centro del universo; y sin embargo, los accidentes causados por la aplicación alertan de los peligros de no ver el precipicio al que podrían aproximarse nuestras sociedades. No se trata del ineludible triunfo de las máquinas, sino que podríamos estar frente al fracaso de la humanidad. 


Texto: Alexis González

 

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