Calificación

Un lugar lindo, pequeño y sencillo para una comida informal, saciar el antojo de carne en su jugo con chela y mezcales de buen precio.

8
Comida
9
Bebida
9
Servicio
10
Ambiente

Recientemente se han venido abriendo nuevos lugares para comer en Morelia, cosa que es muy bien recibida para un gordito de corazón como yo. Y mejor, se agradece que sean lugares con idea, con concepto y “bien puestos”, en donde se nota que se le ha invertido tiempo, diseño y estilo.

Uno de estos lugares que tuve la oportunidad de visitar recientemente es Patio Aristeo, un pequeñísimo restaurante de 4 mesas y una barra que sirve principalmente tortas ahogadas y carne en su jugo, acompañado de mezcales curados y cerveza.

Como tengo un particular gusto por la carne en su jugo, decidí que tenía que visitarlo y quedé muy satisfecho. Si bien de entrada tuvieron ligeros problemas logísticos con el servicio, se entiende pues eran los primeros días de la apertura y el lugar estaba lleno; a pesar de eso, se reorganizaron para tener un tiempo de respuesta muy eficiente y recibimos los platillos bastante rápido.

La carne en su jugo tiene un sazón muy particular, pero un estilo ya conocido, por lo que vas a la segura de probar algo muy tradicional pero con un toque propio y un sabor bastante disfrutable. Para mi gusto los trozos de carne eran demasiado gruesos, por lo que habría agradecido cortes más finos e incluso una mejor calidad de carne, ya que parecía bisteck convencional con algunos pedazos de cuero, pero tampoco esto era suficiente como para arruinar la experiencia.

Sin duda una gran opción para degustar este platillo, ya que tampoco es que haya muy buenos referentes que lo sirvan en la ciudad.

Además de la carne, probé una chimichanga combinada de carne y chorizo, bastante buena en general, aunque se repitió el pequeño error de poner trozos muy grandes de carne y se agradecería que la chimichanga fuera de pasta hojaldre, ya que al ser una tortilla de harina grande, se asemeja más a un burrito. Su sabor y el aderezo de cilantro que lo acompaña le dieron un toque perfecto. El plato venía acompañado de unas papas a la francesa que prefiero no mencionar. Deberán trabajar mejor en el arte de la guarnición.

Para tomar me ofrecieron un “chingorolo” una especie de “paloma” pero preparada con mezcal. La combinación con el refresco de toronja hace que se sienta muy fresco y complementa perfecto los platillos.

Para cerrar me llevé la sorpresa de probar un pay de limón -uno de mis postres predilectos-, dueño una textura cremosa a punto de helado y un nivel de acidez casi perfectos.

En general fue una gran experiencia la de visitar Patio Aristeo. Me gusta su concepto, también me gusta la simpleza de su menú y los precios que resultan excelentes para lo que recibes.

Se trata entonces de un lugar de los que aún siguen haciendo falta para complementar la nueva oferta gastronómica en Morelia. Lugares pequeños, sin pretensiones, con comida de todos los días y precios accesibles que nos animen a salir más a comer fuera de casa.

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