Hay que decir lo más importante justo ahora: este es el mejor producto musical salido de Morelia. Escucharlo es sentir un nocaut directo al alma. Es imposible no emocionarse. Así debieron de haberse sentido los animales de África cuando nació Simba.

La Expedición Humboldt ha conseguido algo que siempre le ha faltado a las bandas locales de Morelia: calidad y habilidad. Unos tienen una, otros otra. Pero nunca al mismo tiempo. Y por primera vez se han juntado las dos.

Calidad, porque su EP: Musicalario suena exactamente como suena la banda en vivo. Y esa es una cualidad muy difícil. Ejemplos hay bastantes. Pero lograr equilibrar el en vivo con el en disco es un trabajo que lleva años. A Expedición le tomó muy poco y lo lograron. Quizá porque sus integrantes ya llevan buen rato tocando en diferentes bandas locales. Y en vez de caer en el tedio de dejar de tocar decidieron juntar talento. Pero sin olvidar las reglas básicas: los estudios de Michoacán son malísimos. La calidad es algo desconocido en la ciudad. Cualquier inútil se cree capaz de meter mano a las grabaciones. Ante lo inevitable lo mejor es irse afuera. De ahí la costosa y sabia decisión de trabajar con un grande: Marco Moreno, en los estudios Artco del DF.

La tirada interesante de Expedición no se encuentra en las etiquetas que les quieren atorar forzosamente: no son pop, no son psicodélico. Seamos honestos. Son una buena mezcla de música de escuela con músicos de la calle. Con la calle no me refiero a que vivan debajo de un puente, me refiero a la poca habilidad para el solfeo y la matemática musical, pero el talento grande que sólo da el hecho de haber soportado experiencias y experiencias en la movida onder. De agarrar no sólo colmillo: dentadura de oro completa entre las prácticas y movimientos de una escena que nunca toma forma: la moreliana.

Y la otra parte de la Expedición, por así decirlo, la Humboldt, es la educada. La que lleva años y años descifrando la lógica musical a través de clases con control melódico y armonía precisa. La que se ha matado con esfuerzo para obtener un talento y un oído que no se puede adquirir simplemente con picarle a un instrumento. Estos dos lados logran complementarse de manera increíble en Expedición Humboldt. Nadie brilla más que nadie. Las voces se turnan el lugar, mas no el protagonismo. El ego, peligrosa bestia que devora bandas, fue vencida por la disciplina y el respeto entre integrantes.

Lo correcto sería clasificar los discos como algo que pudiera meterse en una caja. Pero cómo meter una cascada en una caja. Imposible: la destruye. Igual con la categoría del este EP. Lo más sencillo sería decir lo estúpidamente disponible: son un paisaje sonoro. Pero reseñar también es esforzarse. Expedición Humboldt acaba de maquilar algo tan raro que no se puede designar sencillamente. Las referencias a música de cámara son obvias. Las guitarras de rock pop también. Las baterías son tan cómodas y dinámicas que sugieren ese jazz de blancos que no sudan al tocar. Pero lo verdaderamente diverso son las melodías vocales. Siempre distintas a lo que se está tocando. Supongamos que nos toca ponerle las letras encima a estas canciones y ninguna saldrá igual a las melodías creadas por los vocalistas. Aunque a ratos la metáfora y el uso de un español rebuscado jala la atención del mensaje general.

Entonces, Expedición Humboldt se puede traducir como el dominio perfecto de cada integrante en su instrumento. Una tarea que le ha costado años a muchas bandas y que a otras simplemente nunca se les concederá. Su sonido: un sonido antiguo. Merecen ser más escuchados que el Himno Nacional. Además de que son de ese tipo de bandas que pueden cambiar completamente de sonido de un EP a otro. Espero que así sea. La experimentación, una vez que se ha optado por vivir usándola, no debe de abandonarse por comodismos y famas de media hora. Sobre todo musicales. Y Expedición ha jugado bien ese tema. No suena a viaje ácido ni noise mal hecho, suena a gente que se metió a ensayar como debe de ensayar un músico antes de estarse tomando fotos con todos los fotógrafos que se puedan o busquen vestirse bonito para intentar sonar mejor. La música es para los oídos, no para los ojos. Las imágenes que puedan resultar al escuchar una canción deben de surgir con los ojos cerrados,
no mirándole las piernas, la ropa o los peinados a nadie. Esa falta de respeto a la música la entendió muy bien la Expedición, nos regresaron a lo que el público local necesitábamos: personas que tocaran bien y sintieran lo que tocaran.

El arranque del EP es tan sutil que no induce al caos que viene después. Las intensidades son el suelo donde crecen todas las canciones. De repente los temas se detienen y te encajan en otro mapa. Y toca disfrutar lo que viene, no tratar de entenderlo. Porque esa es la fuerza del sonido de EH: el disfrute, no la comprensión. Para qué andar descifrando el mensaje de temas que tienen como función transmitir cinco pedazos de alma y no un panfleto de identidad juvenil. Ya es hora de abandonar tontos modismos musicales. Por eso no se había podido madurar. Y quienes lo empezaban a conseguir: desaparecieron.

Expedición Humboldt se levanta en una ciudad apedreada para demostrarnos que en Michoacán, en Morelia, en este pedazo violento y triste de territorio, existe una banda que venció todo estereotipo, toda moda, toda comodidad, para ofrecernos la calidad que como público nos merecíamos y por años estuvimos cazando. Esperemos, y de verdad se pone la piel demasiado inquieta al escuchar el EP, que pronto estemos como público coreando a la Expedición Humboldt en los más grandes festivales, no solo del país, sino del mundo.

Dekis Saavedra.

Expedición Humboldt Musicalario EP


2014 / Independiente.
Links: Soundcloud, Bandcamp.

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