Calificación

8.5

Quienes vayan a ver La Dictadura Perfecta –y hasta ahora han sido muchos- deben tener bien claro que es una película enorme. Enorme en varios sentidos, comenzando por su tiempo de reproducción: 140 minutos de trampas corrupción, ejecuciones, vídeos comprometedores y sobretodo incomodar a la Televisora Oficial.

A Luis Estrada deberían darle el Premio ABC de Docentes, porque encontró la manera de incluir décadas y décadas de la historia de México en La Dictadura Perfecta. El film integra muchísimos hechos documentados que no forman parte de los libros de texto gratuitos. El Director no sólo los recuerda y los expone sino que los satiriza para llegarle al mexicano por la mejor forma de aprendizaje: el juego.

Porque en las más de dos horas la comedia no da tregua. Las situaciones son tan absurdas, irónicas y reales que cada cinco minutos estamos riendo de algo nuevo. Ante el personaje del Presidente no solo pensamos que sí, que es un ser despreciable, sino que nos reímos cuando lo ridiculizan. La venganza es reír.

La Dictadura Perfecta es un film obligatorio de ver para los mexicanos, será muy disfrutado por su tono y sus referencias, pero tiene dos problemas…

 

La Dictadura Perfecta no sólo explota las historias de la corrupción en México, además expone lo que para la mayoría de los mexicanos son secretos. Son muchos quienes piensan que a la Televisora Oficial la mueve un solo interés y no es así, también hay quienes se preguntan por qué determinado político es expuesto en cadena nacional y otro no. Desde el inicio de la película se dice “Cualquier Parecido con la Realidad No es Mera Coincidencia” y después se detalla la operatividad de la televisora. Cómo recibe dinero, cómo planea sus coberturas y da instrucciones a sus estrellas; qué uso hace de sus actrices de telenovela; qué es la famosa “caja china”.

Un personaje pregunta por qué se afecta deliberadamente a un funcionario que es del mismo partido que el Presidente en turno. Pregunta ingenua. “Por pura mala suerte”, le responden.

Otra ventaja del film es que su realizador tiene ya una larga carrera y ha perfeccionado los aspectos técnicos. Hace que sus intérpretes actúen bien, la fotografía funciona, el montaje y las locaciones son congruentes. Cierto, eso es lo que se merece alguien que paga un boleto, pero no siempre se cumple con el cine mexicano.

Estrada no se pierde en el camino de la comedia; también orquesta un drama y sabemos que el climax se acerca porque comienzan a sonar los balazos. Lamentablemente el director no aprovechó el climax para cerrar su film a lo grande…

Dos problemas tiene La Dictadura Perfecta y van de la mano.

Número uno: Es Demasiado Larga. El film abarca más de dos horas, y si bien la comedia las hacen más llevaderas, también nos acusa la sensación de que hay segmentos muy largos y detalles innecesarios y que la obra ya debe acabarse de una buena vez, pero siguen sumándose capítulos.

Número dos: El Protagonista. La película parece excesivamente larga porque Alfonso Herrera no cumple como protagonista. Su actuación es buena, es pulcra, pero a su personaje le hace falta carisma. Se muestra como un antihéroe cada vez más y más ruin pero… ¡Noticias! hasta los antihéroes deben tener carisma. Carlos no hace empatía con el público en ningún momento. Hasta un personaje secundario como el reportero Ricardo Díaz hace más click.

Otro ejemplo: Damián Alcázar firmaba autógrafos como “El Benny” después de presentar El Infierno. Dudo que mucha gente le pida a Herrera autógrafos de “Carlos”.

Alcázar y Joaquín Cosío siguen siendo los actores de Estrada por excelencia y resulta un buen chiste que los telenoveleros Alfonso Herrera, Osvaldo Benavides y Silvia Navarro formen parte de la obra.

La Dictadura Perfecta es un film obligatorio de ver para los mexicanos, será muy disfrutado por su tono y su contexto; pero es una pieza menor en el opus de Luis Estrada, no marca un avance después de El Infierno.

Extra para cinéfilos: En la oficina de Carmelo Vargas se asoma una placa con el logotipo del PRI; en Leviathan de Andrey Zvyagintsev el villano tiene en su oficina un retrato de Vladimir Putin. Estos dos filmes parecen tener más en común de lo que se ve a simple vista.


México / 2014.
Guión de: Luis Estrada.
Dirige: Luis Estrada.
Actúan: Alfonso Herrera, Damián Alcázar, Joaquín Cosío, Osvaldo Benavides, Silvia Navarro.
Recomendable si: eres seguidor de Estrada, las actuaciones de Alcazár o entusiasta de la satira mexicana.
No Recomendable si: no estás dispuesto a ver una película enorme o si esperas una obra maestra.


Imagen: ladictaduraperfecta.com.

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