Con Ilusión Nacional Olallo Rubio logra, de alguna manera, convertir el deporte más celebrado del mundo en una experiencia aburrida y hasta somnífera.

La película comienza con una voz en off que intenta ser buena narradora, no lo logra, y nos acompaña durante todo el trayecto. ¡damn it!

Aunque en México y en el mundo no hay pocos admiradores de la locución de Olallo, lo cierto es que no todos gustamos de esa forma silbante de terminar casi cada frase. Esto se convierte en un problema porque su voz  no hace sólo intervenciones necesarias, sino que es casi omnipresente.

Por su tema, este documental puede ser visto por personas muy diferentes: desde jóvenes universitarios, deportistas de varios niveles o padres de familia que esperan el domingo de fútbol. Y el narrador se equivoca al elegir sus palabras y su tratamiento. Usa conceptos y recursos que descolocarán a muchos.

Los errores van más allá. Hay cambios de tiempo verbal injustificados. En verdad hizo falta una edición de estos textos.

Por ejemplo, en un momento se dice algo como “se esperaba que tal equipo diera la sorpresa”. ¿Oxímoron o cómo es esto posible? Si algo se espera entonces ya no es sorpresa. Errores como ésos los encontramos fácilmente en Ilusión Nacional.

En contraste, el film también comienza con magníficas imágenes de archivo que, como otros documentales deportivos ya han demostrado, son una fuente casi inagotable de éxtasis visual.

 

¿En realidad, hay algo más que imágenes de archivo y voz en off en Ilusión Nacional? La verdad, no.

 

Después de un intro larguísimo se presenta a la Selección Nacional y comienza una narración partido por partido de su irregular historia.

La película se convierte en una enumeración de derrotas y victorias con algunos datos curiosos o cifras para complementar. Hay más imágenes de archivo y más voz en off, también más imágenes de archivo y voz en off, además imágenes de archivo y voz en off.

¿En realidad, hay algo más que imágenes de archivo y voz en off en Ilusión Nacional? La verdad, no.

A la mitad de la película imploraba por una entrevista o un recurso nuevo. El fútbol mexicano tiene personajes muy pintorescos. Jorge Campos es un comentarista risueño, Cuauhtémoc Blanco un ídolo ruin y  Hugo Sánchez se apretó –literalmente- los testículos como respuesta al racismo europeo. Todo este color es excluido del documental de Olallo Rubio.

Se entiende que políticas de las televisoras hayan hecho imposible concretar las entrevistas. Pero algo, cualquiera cosa de material nuevo, era necesario para capitalizar el film.

Un ejemplo: Se muestra la cuauhtemiña y la voz en off se pregunta “¿Por qué ocurrió eso?”¿No estaría bueno ahí un comentario del Divo de Tepito? Pero no lo hay.

Quiero ser muy claro con el siguiente punto: en la función que vi Ilusión Nacional había dos personas además de mí: un señor de camisa  y un muchacho muy delgado. El último se quedó dormido y el otro se salió poco después de la mitad. Yo me chuté todo el film para asegurarte que no vale tu tiempo ni tu dinero.

En realidad hay escasos momentos emocionantes pero éstos no se deben a méritos del documental, sino al sentimentalismo que ya tenía la emisión original del partido.

El repetitivo recurso de la televisión retro en la que aparecen partidos luce rancio y es innecesario, da una apariencia barata.

Con todos los errores de Ilusión Nacional hasta puede parecer un film que sólo aprovechó la oportunidad del momento, saliendo meses antes del Mundial.

This is Not a Movie fue el primer gran tropiezo en cine de Olallo Rubio, Ilusión Nacional es el segundo. La tercera es la vencida.

Ilusión Nacional Crítica 2

 


 

México, 2014
Dirige: Olallo Rubio.
Aparecen: Pelé, Maradona, Hugo Sánchez, Cuauhtémoc Blanco, José Ramón Fernández.
Calificación: 7.0
Recomendable si: quieres ver imágenes de archivo en pantalla de cine, o eres fan de hueso colorado de Olallo Rubio.

 

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