Calificación

9.3

Desde el remake de 1998, Estados Unidos estaba en deuda con Japón y Godzilla. Pero no más. Gareth Edwards no sólo ofrece una monstruosa ofrenda de paz sino que lleva al gigante de regreso a sus días de mayor gloria.

La película presentaba muchos retos y el equipo realizador los aceptó todos, llevando la historia a un nivel muy ambicioso. Aquí no se optó por algo pequeño, aquí se logró filmar La Gran Historia de Godzilla.

¿Qué significa esto? Que el film no se limita a un ataque del monstruo a una ciudad, digamos lo obvio: Nueva York. ¡No! Lo que se propone es una narración de largo aliento que incluye Filipinas, Japón, San Francisco, Las Vegas. Y con este viaje la cámara aterriza en cavernas, silos nucleares, hospitales, barcos, ciudades en ruinas, carreteras destruidas, y costas desalojadas tras el grito de ¡Tsunami!

Todo este paseo no tendría sentido sin la buena historia que manufacturó Edwards.

El realizador aprovechó la oportunidad que se le brindó y se mostró como un narrador desmarcado. Uno que tiene aptitudes raras y brillantes. Su principal logro es un equilibrio entre el factor humano-monstruo en la película.

De hecho, logra estremecernos varias veces antes de que aparezca “Gojira”.

Sí, Edwards utiliza a los humanos para darle sentido y sensibilidad a la historia. Pero también como puertos que hacen posible narrar los hechos.

La habilidad del director llega tan lejos que espera bastante tiempo antes de hacer aparecer a Godzilla. Pero cuando lo hace parece que estás en una sala 4DX aunque en realidad estés en una de las más económicas ¡Es brutal! Por fin cobra sentido todo el alarde que se hizo sobre el famoso rugido. La gente de sonido se merece aplausos.

 

Ver a las criaturas MUTO es como ver un Apocalipsis convertido en carne, baba y escamas.

Desde los trailers se dice que Godzilla es un Dios.

 

En Pacific Rim pudimos ver que algunos humanos se fanatizaron con los “Kaiju” y aquí corremos riesgo de que nos ocurra lo mismo. Godzilla y las otras criaturas son fascinantes. Cuando están a cuadro es imposible quitarles los ojos de encima.

Otra similitud con Pacific Rim es esa latencia religiosa que palpita. Del Toro habló de un Apocalipsis Cancelado y acá desde los trailers se dice que Godzilla “es un Dios”. Y la cosa no se queda ahí. Ver a las criaturas MUTO es como ver un Apocalipsis convertido en carne, baba y escamas. Insisto: causan una curiosidad morbosa.

Pero el diseño de personaje más importante es el de Godzilla. Para no hacer spoiler sólo apuntaré que es fiel a la tradición e incluso trae de vuelta unos de sus mejores antiguos trucos.

Regresando a la sección narrativa. Es justo mencionar que se hacen maravillas con solamente dos horas de duración. La película es muy ágil sin caer en lo superficial. Hay solvencia a cada minuto. Hasta las escenas más comunes cumplen una función dramática, de ritmo, de entretenimiento o de suspenso.

Por ejemplo. Cuando el personaje de Aaron Taylor-Johnson debe viajar, su esposa le dice que “No es el fin del Mundo”. Enseguida aparece la imagen de una luz celestial que dice: “Quizá, Sí”. De esa manera se hace especial un par de escenas que podrían ser “equis”.

A grandes rasgos: Godzilla tiene el caos de Lo Imposible, lo monumental de Pacific Rim, y una historia que, a diferencia de Spider-Man 2, sí les salió bien.

La pregunta no es si verla o no. La pregunta es cuántas veces se puede ver en un solo fin de semana.

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Estados Unidos, Japón / 2014.
Dirige: Gareth Edwards.
Actúan: Aaron Taylor-Johnson, Ken Watanabe, Bryan Cranston y Elizabeth Olsen.
Recomendable para: A quien le haya gustado Pacific Rim, quiera un film ágil o de acción.

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