Calificación

9.7

El Extraño del Lago es un film que no por nada fue nombrado como el mejor del 2013 por la revista Cahiers du Cinema. Un excelente ejemplo de cómo llevar a cabo una historia sencilla, expuesta en una sola locación, con pocos actores y los recursos visuales a la mano. De paso refresca un poco el Cine Queer, al alejarse del clásico sentimentalismo exagerado o de las historias cargadas de drogas, alcohol, decadencia y personajes extravagantes.

Minuto tras minuto la película logra convertirse en una exitosa fábula sobre las relaciones interpersonales, en este caso específicamente entre hombres. Gracias a su minimalismo visual y sonoro el entorno que rodea a los hombres del lago es como un Edén lleno solamente de Adanes, cada uno en su propia búsqueda que va desde lo sentimental hasta lo psicológico y sexual.

Aderezando la historia hay suspenso, cortesía del asesinato de un hombre en el lago, del cual  nunca se menciona su nombre o locación exacta. (Como ocurre con muchos de los ejemplares masculinos que pasean por el lugar, quienes nunca revelan sus identidades).

La manera en que se conectan poco a poco los personajes es tan natural como el paisaje que los aloja. Ahí se funden sonidos como el oleaje del agua, el movimiento de los árboles e incluso el de algunos insectos que habitan el lugar, con los suspiros producidos por las caricias que suceden a montones en los adentros del bosque.

 

Sin embargo lo que hace especial a El Extraño del Lago no es su carga sexual. Todo lo contrario.

 

Visualmente impecable, la película explora a fondo tanto el extenso lago y bosque como el erotismo enteramente masculino. Sin tener reparo alguno en mostrar close ups de erecciones, eyaculaciones así como tomas largas de penetraciones (no explícitas) y obviamente los no breves momentos en que la mayoría de los personajes se encuentran completamente desnudos. Alain Guiraudie -escritor y director de la película- logra exitosamente representar de forma respetable y hasta cierto punto poética el universo homosexual (Pudorosos, manténganse alejados).

Sin embargo lo que hace especial a El Extraño del Lago no es su carga sexual. Todo lo contrario. A partir de conversaciones simples, cortas, más llenas de silencios que de palabras (que aunque pocas siempre son muy atinadas), Guiraudie representa de manera excelsa la forma en que los seres humanos en general intentan lidiar con la soledad. Muchas veces poniéndose en situaciones de extremo riesgo, como sucede al personaje principal, que está dispuesto a hacer todo por amor.

Otro gran acierto de la película son las actuaciones de los dos protagonistas principales. Pierre Deladonchamps por su lado logra representar a la perfección al clásico chico enamoradizo, inocente y amable, que está dispuesto a perdonar todo con tal de encontrar a alguien que pueda dar todo lo que su corazón y cuerpo necesite. Christophe Paou se convierte en el clásico peligroso seductor, misterioso que siempre esconde razones oscuras y violentas para no mostrarse por completo.

Con todos estos elementos unidos El Extraño del Lago es una de las películas más completas, sensuales, atrevidas y concretas de los últimos años. Alejándose por completo del cliché que últimamente asediaba al cine de arte: en el que se utilizan sin parar actores no profesionales y se da rienda suelta a la espontaneidad e improvisación.

El film definitivamente se muestra como un ejemplo a seguir para muchos directores actuales, apostando a favor del profesionalismo y el mantenimiento de algunas técnicas de cine que, como aquí se demuestra, funcionarán siempre que se tenga una buena historia.

(Datos sobre la manera en que se grabó la película pueden ser encontrados en la ficha técnica de IMDB).

El Extraño del Lago Crítica


Francia, 2013.
Dirige: Alain Guiraudie.
Actúan: Pierre Deladonchamps, Christopher Paou, Patrick d’Assumçao.
Recomendable: Si disfrutas los filmes paisajistas, historias de suspenso y sobre todo, si no te molestan las escenas sexuales explícitas.

 

Comentarios

comentarios