Es probable que justo en este momento, usted ya esté lejos de la euforia que envuelve el fin de año y el comienzo de uno nuevo. Lo más seguro es que ya se haya retacado de rosca, atole, tacos y todos esos ricos antojitos que juró solemnemente no volver a comer, quizá su vida sigue igual que antes, y en resumidas cuentas, el 2106 se perfila como un año igual que el anterior.

Pero llegar al 31 de diciembre es una cosa mística a la que casi nadie escapa, hay quienes se compran sus calzones rojos quesque para el amor, o los clásicos amarillos para llamar a la fortuna y al dinero; hay otras personas que sacan sus maletas a la calle esperando que eso les haga viajar, también están los que barren su casa para purgar la suciedad y las malas vibras, los que elaboran “judas” que rellenan de cohetes y palomas, y en el último extremo, los que viajan hasta alguna zona arqueológica en busca de treparse en alguna pirámide para “recargarse” con buena energía.

No importa que usted sea un escéptico irrenunciable, lo cierto es que llegadas las doce campanadas que anuncian el fin de la noche vieja, es bien probable que piense en cosas que quiere hacer o que quiere que sucedan mientras se atraganta intentando comer las doce uvas al tiempo que dice salud con su típico vasito de sidra. Ya sé que es difícil pensar en 12 deseos diferentes, por eso es que la mayoría de nosotros, simples mortales, terminamos repitiendo a lo mucho unos tres o cuatro. Esos deseos o propósitos son tan genéricos que casi siempre son algo tipo: salud para mi y toda mi familia, prosperidad para todos, viajar por el mundo, comenzar a ir al gym, alimentarse sanamente, que haya amor en nuestros corazones, y no sé porqué, a nadie se le ocurre decir “paz mundial”, digo, no está nada mal si ya estamos en el puro cliché. La verdad es que yo soy un poco más simple y menos pretencioso, a mi lo único que me gustaría es tener plata sin que un patrón me joda con el trabajo, tener harto sexo, tiempo para leer y hacerme guaje, tener harto sexo, salir de mi cueva de vez en cuando, y finalmente, tener harto sexo. Por eso, justo ahora que ya nadie se acuerda de sus propósitos de año nuevo, les voy a contar las cosas que seguro si van a suceder.

1.- No vas a poder dejar de comer garnachas
Siento ser tan pesimista pero seamos sinceros, no se puede vivir en México y no comer tacos, gorditas, pozole, enchiladas, y ¡ay!, ya hasta se me hizo agüita la boca. Es por esa razón que no vas a comer más saludable, y si lo haces, tendrás que resistirte con todas tus fuerzas al sonsaque de la gusguería, según estadísticas, sólo un o.5% de la población puede lograrlo.

2.- No irás al gimnasio, zumba, crossfit ni al hawaiano
Tristemente, tu vida de jet-set, tan ocupada en los negocios y llena de compromisos sociales, impedirán que tomes enserio el hacer ejercicio. ¡Nah!, la verdad es que te dará un chingo de hueva y lo postergarás hasta después de los tamales de la candelaria, luego hasta abril “antes de ir a la playa” (que de todas maneras irás todo panzón), para el verano, agosto antes de entrar a clases, y en fin, tú y yo sabemos que ir al gym no es una de esas cosas que sí van a suceder este 2016, lo que sí va a pasar es que pagarás tu membresía “súper barata” de 5 meses, de la cual usarás sólo 3 semanas porque… y nuevamente, te va a dar hueva.

3.- No viajarás por el mundo
Ya sé que duele decirlo así tal cual, pero este año no vas a poder (ni el que le sigue) hacer ese viaje tan esperado a “las europas”, la mera neta es que no te alcanza ni para el camión a Lázaro Cárdenas, así que lo más seguro es que sólo vayas a Pátzcuaro para tomarte una foto que subirás a facebook con una frase tipo: ¡Viajar ennoblece el alma!; luego irás por tu nieve de pasta y tu elote que comerás ahí en la plaza. Si todo sale chido, podrás pagar un tour de dos noches y tres días en Ixtapa, y eso ya es por lejos una cosa muy buena que sucederá en 2016.

4.- No vas a dejar de beber y tampoco vas a portarte bien
Tal vez no aplica para todo el mundo, pero para muchos, beber “menos” si es un propósito de año nuevo. Aquí probablemente puede ser compatible con el deseo de ser más tranquilo y portarse bien (lo que sea que eso signifique). Si alguna vez lo pensaste es porque de seguro el año pasado te pusiste unas pedotas marca diablo y terminaste cogiendo con quien sabe quien. Es gacho pero el 90% de esta categoría no puede dejar de empinar la botella, te recomiendo no cargar con tarjetas de crédito, apartar previamente lo del taxi y llevar condones, digo, pa´ todo mal, mezcal, y pa´todo bien, también.

El 2016 se viene cargado de cosas que aunque previsibles, la verdad es que no pensé ver tan pronto, ya agarraron al Chapo, el próximo mes todo mundo subirá su foto del amor que provoca el Papa con su visita a Morelia, aunque tampoco faltarán las típicas imágenes godín donde aparecen sus piernas peludas con una cerveza en la mano y la frase “aquí sufriendo”. Pero ya fuera de broma, espero que les vaya chingón éste año que comienza, que al menos podamos ir más allá de Quiroga, que no se gasten la plata en puro pisto, que encuentren la fuerza necesaria para terminar esa puta tesis, que se les haga coger con quien desean, y en fin, salud.

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