Calificación

5

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El día del estreno de Godzilla publicamos la crítica de Héctor Jiménez con el subtitulo Gojira es Grande de Nuevo. Obviamente estaba orientada positivamente. Sin embargo Santiago Mejía tiene una opinión absolutamente contraria de la misma película y la ofrecemos a continuación a forma de contraste

Cierto es que el mundo del séptimo arte (sobre todo el hollywoodense) actualmente está siendo alimentado a base de remakes de historias ya muy conocidas. A pesar de lo poco o mucho que esta tendencia pueda decir sobre la creatividad del cineasta americano, lo indiscutible es que gracias a este fenómeno hemos podido apreciar en la pantalla grande puntos de vista distintos a los que ya se habían establecido en las míticas historias de varios personajes importantes para la cultura. Algunos triunfan, muchos otros no, pero su intención ahí está.

Era inevitable que en esta avalancha, considerando sobre todo el éxito reciente de películas como Pacific Rim, llegara el turno de Godzilla para ser readaptado. Tomando en cuenta el fabuloso combo que se esconde detrás de este proyecto que incluye a Gareth Edwards un director independiente que tuvo éxito con su ópera prima, así como la participación de los grandes actores Juliette Binoche, Bryan Cranston y el no menos importante Aaron Johnson, pareciera la película pintaba para ser una verdadera muestra de talento (y del poder de Godzilla).

Desgraciadamente no es así. Para empezar (alerta de spoiler) la historia se deshace en apenas los primeros minutos de sus dos mejores cartas (humanas), Juliette Binoche y Bryan Cranston. Quienes indudablemente ofrecen las secuencias dramáticas más llamativas de la historia. Dejando atrás a estos dos grandes, el resto  queda en manos de actores que al menos en esta película pecan o de mediocres o de muy exagerados.

Aaron Johnson y Elizabeth Olsen se encargan de llenar la primera categoría mencionada, ofreciendo apariciones insípidas, carentes de emoción, intriga y profundidad, a pesar de las situaciones tan complicadas que atraviesan (por un momento me olvidé de la chica Olsen hasta que apareció entre un montón de escombros). Aaron Johnson se muestra insufrible con su rostro completamente inexpresivo ante momentos explosivos en todos sentidos posibles.

Por otro lado Ken Wantanabe y Sally Hawkins se esfuerzan al máximo en encarnar el papel de científicos locos, siendo lo más parecido a un par de chihuahuas nerviosos que no paran de ladrar para ser tomados en cuenta, lo cual obviamente nunca ocurre. Con un elenco restante de personajes tan intrascendentes, lo único que le resta a la película para poder salvarse es precisamente Godzilla.

El monstruo sin lugar a dudas está bien realizado, sobre todo por ese toque nostálgico que le dieron al basar su diseño en los lagartos originales anteriores al infortunio realizado por Roland Emmerich en 1998. Desgraciadamente aunque se habla mucho de Godzilla, es el personaje que menos aparece a cuadro, sus batallas con los MUTOS, son abruptamente cortadas justo en los momentos que más emoción y tensión comienzan a construir.

 

Su historia no es menos obsoleta que aquellas cintas de los años cincuentas en las que nació Godzilla.

 

La historia de Godzilla se desarrolla bien, pero casi a la mitad se explica por completo la naturaleza del mismo y su necesidad de exterminar a sus enemigos, por lo que cada acción de ahí en adelante carece de interés, se vuelve predecible. Una verdadera lástima pues si se buscaba hacer una película completamente sobre Godzilla falla en explorarlo a fondo.

El aburrido (estaba a punto de escribir desastre, pero es tan lineal y recto el transcurso de la película que no puede considerarse como tal) desarrollo dramático y narrativo del filme, es salvado únicamente por su fotografía, que logra construir escenas maravillosas y caóticas. Ponen en perspectiva como nunca la magnitud del tamaño de las bestias que destruyen todo a su paso. Las tomas subjetivas que en su mayoría pertenecen a Aaron Johnson ayudan también a crear los momentos más rescatables de la película.

La obra principalmente falla (además de su fatal dirección actores) en saber hacer un equilibrio entre la línea argumental de los humanos y los monstruos, perdiéndose tanto que no da el suficiente peso a ninguno de los dos. Cuando te decepcionas del elenco buscas el refugio en la historia del monstruo, sin embargo ésta nunca llega a un climax emocional poderoso y deja con ganas de más peleas y más conocimiento sobre estos míticos seres, sobre todo considerando que se hace un lento preámbulo para su entrada.

El punto de vista modernizado que ofrece Gareth Edwards fracasa en resucitar de manera atractiva al monstruo. Su historia no es menos obsoleta que aquellas cintas de los años cincuentas en las que nació Godzilla. Para ver una historia simple sobre  bestias luchando por mantener el orden de la naturaleza basta con los documentales de National Geographic o Discovery Channel.

Godzilla Crítica 2 Godzilla Crítica 3


Estados Unidos, Japón / 2014.
Dirige: Gareth Edwards.
Actúan: Aaron Taylor-Johnson, Ken Watanabe, Bryan Cranston y Elizabeth Olsen.
Recomendable para: Tal vez los fans de hueso colorado que quieran ver al nuevo Gojira, pero creo hasta ellos se quedaran con ganas de más.

 

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