“Me siento muy bien cuando burlo a uno, y si burlo a dos, me siento mucho mejor” -Carlos Vallejo.

Sus padres lo definen como un gran orgullo, su entrenador como un muy buen futbolista y sus pies, sus pies hablan por sí mismos cada que salta al rectángulo verde buscando el objetivo de un deportista de su clase: el gol.

Carlos Vallejo ha vivido apenas ocho primaveras pero su desarrollo motriz avanzado lo ha apremiado con un bicampeonato de goleo en la Categoría 2005 de la Liga de Fútbol del IMSS de Morelia.

Consolidarse como un artillero nato en esta liga municipal no se dice nada fácil. A esta edad, el balompié apenas comienza a surgir desde las entrañas del botín. Los infantes ligeramente originan ese sentido del fútbol compacto y recién se enseñan a pegarle correctamente a la de gajos.

El caso de “Charly” es distinto. En cada partido el camiseta número 15 demuestra sus habilidades inverosímiles para un niño de esta edad. El graderío se muestra impactado de su calidad, de su dribling, de su velocidad, de su anticipación y por su puesto, de sus grandes disparos que rebasan la tiza de cal y que siempre terminan con un eco de gol interminable.

En casa, el pequeño Carlos es muy travieso, cariñoso con sus padres e inquieto por momentos. En la escuela es cumplidor y jamás falla en las Matemáticas, Español, Ciencias Naturales y menos en la Educación Física.

Desde que tenía cuatro años sus tutores lo han llevado a que se forje con la pelota sobre el césped. Formó parte de la escuela del Cruz Azul a esta edad y se mantuvo una temporada inactivo, sin pisar el terreno, sin desear el gol. A partir de este momento, el destino lo llevaría directo a la Escuela de Fútbol del IMSS donde ha permanecido durante tres temporadas y ha conquistado la gloria absoluta.

Al inicio y como todo niño de su edad, Carlos se presentaba con cierta timidez a lo desconocido pero su sentido con las redes rivales lo llevaron a tomar confianza día con día para convertirse en lo que ahora es: un Titán del área.

Erick Sánchez, su entrenador actual, lo define como un infante con perspicacia sanguínea, con grandes cualidades técnicas y con gran entendimiento de este deporte: “Charly tiene un talento nato. Una ambición, un control de balón que desde el primer año que estuvo jugando con un compañero se le notó el talento”.

Sánchez siempre lo utiliza como pieza fundamental y es que, según el tutor, la base de sus grandes hazañas son la responsabilidad, el anhelo y por supuesto, su proceso audaz: “Su desarrollo motriz va un poco avanzado a los de su categoría. Es muy constante, nunca te falta a los entrenamientos y esa es la base de su éxito. Ya ha ganado dos campeonatos de goleo”.

En la Temporada 2013/2014, “Charly” es el mejor rankeado en la tabla de goleo a nivel general de esta liga. Ha conseguido marcar en 18 ocasiones apenas en tres partidos y él mismo se define como “burlador”, como “pasador”, como un futbolista que pone por delante la “alegría” de jugar a la pelota. Como un Titán respaldado por los gritos de aliento de su padre y sobre todo, como un niño sencillo que celebra con su madre cada pelota que incrusta a las redes.

Juega casi todos los minutos del partido, viene, va; pisa el centro del campo, coordina con sus compañeros para generar espacios, es temido por sus defensores, es aguerrido, pelea en cada instante, busca la cita con el gol y también asiste. Carlos nunca se cansa y aunque su entrenador por lapsos le da descanso, desde la banca alienta y también celebra.

Para sus padres, el camino de  este goleador es difícil ya que de tantos jugadores sólo algunos destacan y juegan en primera. Sin embargo, ellos mismos están conscientes de que su respaldo, la calidad y el desempeño de su pupilo lo llevarán muy lejos: “Nosotros estamos para apoyarlo en lo que venga para que él logre su sueño”.

Para su entrenador, la constancia de Vallejo será fundamental si es que desea seguir con esta carrera y al igual que sus padres, Erick es positivo y ve muy posible el debut de este pequeño en ligas mayores, siempre y cuando se mantenga al margen y a la orden de balompié.


Fotografía: Ismael Arroyo

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