El abandono puede sacar lo peor de una persona. Axl Rose es la muestra clara de que, en completa soledad, tiende a abrazar completamente la locura. Una de ellas, quizá la locura total de su carrera como artista, fue la contratación de un tipo bastante raro y tieso para suplir a Slash en el insípido Guns and Roses 2.0. Se trata de un hombre que no pensaba dar su rostro para alimentar a las cámaras y que muy poco tenía de ese mundo californiano lleno de rock y tatuajes, una pieza de museo sureño antiguo llamado Buckethead.

Criado en un gallinero, según su biografía, y desfigurado a base de picotazos , fanático de lo mórbido y lo samurai, Buckethead estaba bastante lejos -pero muy lejos-, de ser siquiera considerado por los fans para liderar la guitarra principal de la mejor banda de hardrock de la historia. A nadie le pidieron su opinión, claro está. En completa falta de criterio Axl vio algunos videos y decidió que ese era su hombre indicado para que todos dejaran la idea de Slash sepultada totalmente.

Pero la locura llegó y un Rose hippie y con cachetes nuevos se aprovechó del talento de Buckethead para sacarlo de gira por el mundo y ponerlo a hacer espectáculos de nunchakus y presumir sus dotes de guitarrista robot ante miles de fans que solamente querían cantar Sweet Child O´ Mine. El pobre tipo no lo merecía, a la distancia se le veía más cómodo en una granja del sur de Missouri, con todo y que ni siquera tiene rostro. Pero la vida exige esfuerzos y los de Buckethead iban destinados a intentar embonar en ese proyecto forzado y simulador que era el Guns and Roses de un Axl confundido.

Pero antes del hombre de la cubeta de KFC hay una historia interesante. Brian Carroll, un niño de los setentas, amante de su tiempo libre y su guitarra, no pudo encajar en nada que no fuera considerado excéntrico. Dueño de una habilidad total para la soledad y la práctica, dio los mejores años de su vida a su guitarra. Todo esto al punto de tocar tan limpia cada nota que es inevitable pensar en Brian como un robot al servicio de la música. Eligió que una máscara blanca y una cubeta de pollo en la cabeza era lo suficiente para generar una imagen y vencer su miedo escénico.

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De su ascenso al circuito profesional de la guitarra norteamericana mucho se ha dicho sobre él. Apadrinado por el editor de la revista Guitar Player, empezó a colocarse cada vez más en el gusto de todos esos jóvenes que quería cada vez más velocidad en las seis cuerdas y menos sonidos comunes. Dave Mustaine, lider de Megadeth, ha dicho que Buckethead es mucho más talentoso que Slash y Mustaine juntos. Sobre leer el escándalo entre lineas.

En un punto de su carrera, Ozzy Osbourne le ofreció unirse a su proyecto como solista; Buckethead al nivel de Randy Rhoads y Zakk Wylde. El tipo dijo que sí, claro que sí, todo hombre vivo quiere salir de gira con Ozzy Osbourne en algún momento de su vida. Pero sin máscaro, señaló el ex lider de Black Sabbath. Buckethead tuvo que decidir, y hasta ahí llegó su oportunidad de trabajar con el brítanico de hablar deteriorado.

Casi logra ingresar a los Red Hot Chili Peppers, no lo dejaron por que no encajaba b . Parece que, en un entorno musical donde se supone la rebeldía y la mala imagen está totalmente aceptada, Buckethead se trepaba los muros y asustaba a los máximos rebeldes.

Más de cuarenta discos después, Buckethead lanza Along the Riverbank, su último album hasta el momento y deja claro que una cubeta puede más que muchas sesiones de fotos y egos.

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