Ambulante cumplió diez años, los años que necesita un niño para dejar atrás la infancia. En diez años una persona deja de ser completamente la persona que era al inicio. Qué gana, ¿madurez?, ¿experiencia?, ¿confianza?
Todo esto sin duda lo tiene Ambulante. La gira tiene los patrocinadores que todo festival mexicano quisiera tener. Goza del apoyo de gobiernos locales y no se ve que haya una crisis interna que vaya a cancelar la gira de documentales en los próximos años. Por lo tanto: un proyecto exitoso.

Su oferta: la distinta. Un cine que no llegaría a tantísimos mexicanos si el festival no existiera. Visiones bastante personales del mundo. El cine documental. El arte de contar historias tan buenas como las que contaba la abuela. Y un plus gigante de Ambulante: lo gratuito.

Michoacán tuvo una semana llena de documentales tan variados como el clima de la ciudad. Mientras los niños se carcajeaban en las funciones de Ambulantito, la función de Pulp apenas reunió a unas veinte personas. Lejos quedó esa ciudad que abarrotaba las entradas y en donde era costumbre hacer fila días antes de que todo esto iniciara para poder alcanzar un lugar.

¿Qué pasó en Michoacán? El público está mucho más cómodo viendo cine en su casa. Por vía legal, ilegal, lo que sea. La mayoría de los documentales de esta edición de Ambulante estaban disponibles en internet y la bella costumbre de ansiar un día en especial para disfrutar de algo está quedando poco a poco atrás.

Quedan buenas noticias. No todo es caos ni desconcierto. Ambulante continuará mientras alguien por ahí en alguna ciudad decida ir a ver la visión de otros seres humanos. Vaya, ciertas salas vacías no son una derrota. Son un síntoma, quizá, pero nada que lesione lo suficiente como para ser considerado herida. La función Jodorowsky’s Dune equilibró las cifras. Bien puede el internet ejercer presión por la accesibilidad a sus contenidos, pero el orgulloso adolescente de pertenecer y comprender cierta forma de pensamiento abarrotará aun las salas.

¿Qué vimos en Ambulante 2015? Un catálogo muy sencillo. Curado quizá a las carreras. No es, al igual que el del décimo aniversario del FICM, un catálogo que brille por su genialidad. No asombra. Hubo mejores. Hubo más impactantes. Quizá diez años no son una gran celebración. Faltan mas. Estamos acostumbrados a celebrar demasiado. Pero no por eso hay malos documentales en esta edición, en absoluto. Hay momentos épicos. Como el del documental Chameleon. Intrigante, certero, casi casi policiaco. Hay también una excelente propuesta de cine infantil y documentales que emocionan a los fans mas establecidos.

Que no se tome esto como un insulto, mas bien como un desencanto. Le faltó ese toque maestro que solo lo otorga el ajuste preciso de las grandes mentes. Quizá el onceavo Ambulante nos regrese das ansias por ver la oferta como en los tiempos donde se llenaban las salas para ver Pina en 3D. Y esos tiempos en donde, al salir de la función, era necesario juntarse entre amigos para platicar lo asombroso del evento.

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